Condenan a empresario hortícola

Condenan a empresario hortícola por la muerte del niño Nicolás Arévalo, intoxicado con agrotóxicos.

La Justicia correntina reconoció, en un segundo juicio, la responsabilidad del empresario hortícola Ricardo Prietto por la muerte del niño de 4 años. El fallo marca un antecedente respecto de la responsabilidad de los productores en el posible efecto mortal del uso de agrotóxicos.

Indica la Agencia Tierra Viva que el Tribunal Oral de Goya condenó a 3 años de prisión condicional al productor hortícola Ricardo Prietto como responsable del homicidio culposo de Nicolás Arévalo, el niño de 4 años que falleció en 2011, tras cinco días de agonía, por intoxicación con endosulfán; y por las lesiones graves causadas en su prima Celeste Estévez, de 7 años. La intoxicación de ambos fue con endosulfán, un agroquímico que era utilizado de forma indiscriminada por los productores correntinos y que fue prohibido por el Senasa un año después de la muerte de Nicolás. 

La condena llega en un segundo juicio, ordenado por el Supremo Tribunal provincial, que rechazó la absolución de Prietto dictada en 2016. “Esta lucha no fue en vano, esta lucha tiene una sentencia condenatoria a un productor de la zona de Lavalle por la implementación de químicos que dañan y que matan a nuestra población. Esta sentencia tiene que ser la bandera de Nicolás y Celeste con la intención de generar nuevas condiciones en la producción. El mundo está avanzando, sin embargo, en Corrientes nos mantenemos en un sistema feudal, en el que el tomate vale más que la vida”, sentenció el abogado de la familia Hermindo González, tras conocer el fallo. 

González analizó que la condena dejó en claro la responsabilidad de Prietto por el homicidio de Nicolás y las lesiones graves en Celeste y lamentó que el Poder Judicial correntino haya llevado a la familia de las víctimas a esperar 9 años para alcanzar una sentencia y pasar dos veces por un tribunal a dar testimonio. “Genera sensaciones ambivalentes por el dolor y la ansiedad de la familia, que volvió a revivir los hechos con mucho entereza. Y tuvieron el valor de poner el rostro ante la comunidad de quienes hacen prevalecer los bienes de capital por sobre la vida humana. Esa lucha hoy tiene sus respuestas”, destacó. 

El abogado querellante, que había solicitado la pena máxima por homicidio culposo, destacó el fallo por indicar la responsabilidad del uso de agrotóxicos, pero lo calificó como “agridulce” porque Prietto puede “pasar por delante de nosotros y no va a estar un solo día cumpliendo condena”. Esta segunda condena fue dictada por los jueces Jorge Carbone, Joaquín Sebastián Romero y Darío Ortíz.

El caso de Nicolás Arévalo y el modelo agrotóxico

“Este fallo y este caso tristísimo que le ocurrió a Nicolás y Celeste, quienes nunca estuvieron dentro del establecimiento hortícola, demuestra que no es ni la escala ni la forma sino el modelo de producción basado en insumos químicos. No pasa por qué químico o si es legal o no es legal sino que la agricultura basada en insumos químicos no es de precisión, no es controlable y genera contaminación en los alimentos, en el ambiente y en las personas que tienen contacto con él”, destacó Emilio Spataro, testigo de la causa y referente de la organización Amigos de la Tierra.  

Prietto había sido declarado inocente en 2016, cuando se sentó por primera vez en el banquillo de acusados. Los jueces Ángel Duarte; Romelio Díaz Colodrero y José Luis Acosta, lo absolvieron a pesar de la autopsia, que confirmaba la presencia de endosulfán en sangre y órganos de Nicolás, las muestras de orina, la sintomatología clínica y el estudio del suelo de la quinta. También consideraron extinta la acción judicial por las lesiones gravísimas que había sufrido Celeste, quien pasó tres meses internada en el Hospital Garrahan.


“Desde el primer juicio, sabíamos que la pena y el cumplimiento efectivo de prisión sería algo difícil de conseguir, porque no hay antecedentes en la Argentina de una sentencia cuya causal de muerte sean los agrotóxicos. Pero, a nivel de memoria y reparación, el reconocimiento para la familia de que quede probado en el expediente que lo que dijeron era cierto, que la culpa fue de quienes ellos dijeron es importante”, valoró Spataro.

El referente de la organización Amigos de la Tierra declaró el jueves pasado en el segundo juicio contra Prietto, que comenzó el viernes 4 de diciembre con la declaración de la madre de Nicolás, Gladys Arévalo. Spataro había realizado un relevamiento, en 2011, sobre el uso indiscriminado de endosulfán en la cuenca baja del río Santa Lucía, departamento de Lavalle, donde se multiplican las quintas hortícolas. 

Corrientes, modelo de contaminación

“Ya había plena conciencia, reconocido por los propios Estados, de que el endosulfán era de un alto nivel de peligrosidad. Pero en Lavalle se veía cómo los productores lo usaban cerca de las casas de la gente, los trabajadores lo aplicaban sin protección, los envases vacíos estaban tirado por la calle y se aplicaba en día de viento”, describe Spataro lo que vio en aquel momento y que lo llevó como testigo a los tribunales. 

La familia de Nicolás y Celeste fueron testigos en la causa, ellos eran trabajadores de esas quintas en las que no les daban protección e incluso debían lavarse las manos a casas vecinas, según detallaron en el juicio. Pero la lucha la iniciaron mucho antes de llegar por primera vez a los tribunales y, desde entonces, vieron reducidas o anuladas sus ofertas laborales en la zona.  

“La familia vivió momentos muy delicados, la situación irreparable de la muerte de Nicolás y el deterioro en la salud de Celeste, pero después de eso tuvieron que soportar los agravios, destratos y avasallamiento de un poder económico que pretende sobreponerse a la vida de la comunidad”, denunció el abogado querellante.   

Spataro recordó que el abogado defensor de Prietto proviene de la familia productora de apellido Brest y es parte de las presiones económicas y políticas de las que la causa estuvo rodeada desde un inicio “para que no quedara firme una condena que muestra cómo la horticultura correntina está basada en un modelo de contaminación”. 

La familia Brest, productora de arándaos, está involucrada en las causas de la muerte de Rocío Pared, una niña de 12 años que murió al comer una mandarina bañada en carbofurán, que se utilizaba como cebo para matar a los pájaros que merodeaban los cultivos de arándanos. 

“La familia fue acosada. Los denunciaba de tener problemas hepáticos o decían que Nicolás murió por comer una planta tóxica y no por el endosulfán”, repasa Spataro y recuerda cómo él se comió la supuesta planta tóxica en vivo en un set de televisión en el que el argumento era defendido por el actual diputado radical Jorge Vara. “Provincialmente fue la pelea de David contra Goliat, los humildes contra la corporación local”, destaca.  

Para el referente de la organización Amigos de la Tierra el fallo también tendrá un fuerte impacto a nivel nacional respecto de la falta de políticas públicas que protejan a la población del uso de los agrotóxicos

“Hay muchos productos legalmente permitidos, que se usan conforme a la ley, pero son tan peligrosos y con condiciones tan específicas de uso, que es difícil no hacer daño. Hoy se utilizan sin conciencia del riesgo que implican. A nivel nacional sienta un precedente en ese sentido: no todo es soja y glifosato, hay muchos químicos que se utilizan que deberían ser quitados y replantear el modelo en insumos químicos”, sentencia el testigo en el caso de Nicolás y enumera algunos de los más utilizados legalmente en Corrientes: Bromoxinil, 2,4-D, Atrazina, Fenpropatrina, Fosfuro de aluminio, Bromuro de metilo y Cipermetrina. 

Foto. ATV