Escritos de Noelia Alcayaga.

Padre Pez

Su historia

acertijo

a veces, incógnita

otras, rompecabezas

diezmado.

Su amor

desnutrido de palabras

y abrazos.

Mi antídoto la invención

de nuevas formas de

querernos.

El mar nuestro bioma

escenario de grandes

revelaciones.

Allí lo ví morir y nacer

en cada braceo

yo le entregaba al agua

un padre

y la sal me devolvía uno

nuevo.

¿Qué monstruos lo habitaban?

¿Puede la potencia del agua transmutar el terror?

Creo que sí.

Lo he visto.

Mi padre llegó a mí

cangrejo

y con cada verano

renació a pez.

Corteza

La memoria de mi ciudad se inscribe en el lomo hachado del fresno de la esquina.

Golpes frenéticos, sudorosos no consiguen desandar sus anillos.

Devengo larva. Viajo a través de ellos. Relinchos y galopes vienen a gran velocidad. Se apagan abruptamente justo antes de toparme.

Ahora suenan las botas su repique es enloquecedor. Apaga su marcha no la hora de la siesta. Ellos buscan afirmarse. Escupen fuego. Desvisten de pájaros el paisaje. Agua sucia tiñe las veredas. Cómo abrirnos paso.

Cuido no mancillar el cuerpo hereje de la verdolaga, tropiezo con baldozas erguidas. Acá, solo protestan las veredas. Cuerpo de barrio, alma de museo, colección de candados, ventanas de armadura. Sos gris cemento.

Amores corroídos. Ni areneros ni castillos para niñes sólo torres de negocio.

Paredes que gritan verdades. Hamacas que chillan lamentos. Apagaste un sueño en las vías pero todo sigue igual.

Escapo del laberinto urbano para encontrarme en el río.

Busco, desesperadamente, quien me ayude a quebrar la reja y liberar a las plantas enjauladas.

Foto. NA

Alerta amarilla

Escribo como llevada por la vela de un barco que zarpó.

Escribo con los pies en el barro y el corazón en remojo.

Un vendaval arrasó el relicario. Los árboles se acostaron de tristeza.Camino de rostros partidos.

Miradas perdidas. Los pájaros niegan su canto. Serenatas de grupos electrógenos. La ciudad, aún de rodillas escucha por radio el anuncio de sudestada.

¿Dónde escondieron al verano?

Pelopinchos olvidadas. Las rondas de mate se deshacen. No hay tiempo para cumbias ni birrita en la vereda. El verdugo expropió las fiestas por decreto.

Ministra siniestra rifa el terror por TV. La “Sra” no entiende que acá hasta el cemento tiene memoria.

Diciembre duele otra vez.

Diciembre machaca cual pájaro carpintero en corteza. Si hay algo que el pueblo no puede callar es su entraña.

Encendiste una motosierra. Apuntaste palabras de odio.

Profanaste la historia. Vendiste berretín y circo. Ningún pan cae de los balcones de la Rosada.

La libertad, impotente, ultrajada, se esconde.

Me pregunto si alguien escucha a los poetas.

Me pregunto si hay sentido en seguir escribiendo.

En penumbras tras la pausa de la tinta veo flotar un pañuelo sobre el cuerpo de la vela.

Estoico. Blanco. Y me dice: Por el cauce del secuestrado Maldonado, casi imperceptible, rueda un mantra.

Será 20 otra vez. Será jueves otra vez. Habrá ronda, habrá plaza.

Habrá pueblo.

Bio

N. Alcayaga nació en Mercedes provincia de Buenos Aires en el 84. Es poeta, militante feminista y abogada. Próximamente estudiante del profesorado de lengua y literatura. Sus poemas Tratan con Nosotras ¡Con Nosotras tratan! y Un río de flores fueron publicados por Lengua Suelta revista feminista independiente de Tanti, Córdoba . Participó de Expo de arte colectiva del Colegio de Arquitectos de Mercedes en la muestra «La tinta guarda memorias». Seleccionada para formar parte de la primer Antologia poética de Paisaje Editora. Seleccionada por Editorial Revista Sudestada para integrar la antología colectiva Versos de resistencia: poesía antifascista de próxima publicación. Participó de talleres de escritura creativa y de lectura. Entre otros de Ecosistemas en la comunidad Bajo La Araucaria coordinado por Clara del Valle y Gabriela Clara Pignataro.

Foto. NA

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