Pete Hegseth es el actual secretario de Defensa de los Estados Unidos. Hegseth no llega al Pentágono desde un recorrido técnico, sino desde una continuidad entre experiencia militar, construcción mediática y poder estatal. Ex oficial de la Guardia Nacional, veterano de Irak y Afganistán, y figura central de Fox News durante años, su trayectoria no muestra quiebres ni conversiones: la guerra aparece siempre en el centro, no como excepción, sino como principio organizador.

La experiencia militar le aporta autoridad; la televisión, visibilidad y capacidad de traducción; el Estado convierte ese capital simbólico en poder efectivo. Antes de decidir la guerra, Hegseth la narró. Antes de administrarla, la volvió comprensible. La pantalla funcionó como espacio de ensayo donde el conflicto se ordenó, se moralizó y se presentó como necesidad histórica. Cuando finalmente se transforma en política pública, ya fue aceptado como sentido común.

Esa operación alcanza su forma más acabada en las series Batalla en Tierra Santa y La Vida de Jesús, producidas para Fox Nation entre 2019 y 2023. En ambas, Hegseth cumple el rol de presentador y comentarista. Guerra y fe no aparecen como dimensiones separadas, sino como capas de una misma narrativa. La religión no actúa como clave interpretativa del presente, sino como dispositivo de orden: no abre preguntas, las clausura; no explica la violencia, la normaliza; no problematiza el conflicto, lo vuelve destino.

Batalla en Tierra Santa se presenta como un recorrido guiado por un territorio que deja de ser histórico para convertirse en escena estabilizada del conflicto. La cámara avanza sobre ciudades, ruinas, desiertos y puestos de control con una lógica que simula observación directa, pero que ya trae el sentido resuelto. No hay sorpresa ni contingencia. Las voces convocadas —militares, especialistas y referentes religiosos— no disputan interpretaciones: confirman una misma lectura. El montaje superpone mapas antiguos, citas bíblicas y escenas contemporáneas de vigilancia armada, borrando la distancia entre pasado y presente.

La Vida de Jesús propone un registro complementario. Aquí no hay territorio en disputa, sino una biografía elevada a paradigma. La serie fija un modelo de conducta: obediencia, sacrificio y misión. La vida cotidiana aparece como espacio normal de prueba; el sufrimiento no se interroga, se acepta. Bajo una apariencia descriptiva, la fe se traduce en pedagogía: no ofrece consuelo, ofrece disciplina.

En conjunto, estas narrativas producen un efecto político preciso y persistente. La violencia deja de aparecer como ejercicio deliberado de poder y se presenta como deber moral, casi administrativo. La intervención armada no se nombra como agresión, sino como protección; la muerte, como costo inevitable de un orden que se pretende superior y necesario. En ese marco, las expresiones brutales que circulan en la vida cotidiana no resultan anomalías ni desbordes individuales, sino ecos reconocibles de una pedagogía prolongada, reiterada y eficaz, donde matar puede ser pensado —y dicho— como necesidad histórica, responsabilidad colectiva o simple sentido común.

J. Noriega

foto. quadratin

——————————–

Para suscribirte con $ 1500/mes a LNd hace click aquí

Tendencias