Poesía urbana.

El diario de hoy vende la nueva nueva que masticamos al pie de la letra. Inventados conflictos callan el verdadero interés que se va engendrando por lo bajo. 

Los dictadores del pensamiento, juegan al gato y al ratón, mientras se ríen de los ignorantes hombrecitos que los avivan a viva voz.

Al uniforme lo suplantó el saco y la corbata pero la intención sigue siendo la misma.

La risa vale mas que una certeza, besar a los chicos, alimenta el ego de los crédulos consumidores; mirar la televisión aleja la miseria latente. A cada rato nos dicen que es lo correcto y que no, con la cabeza gacha afirmamos la voluntad de los otros, creyendo la nuestra.

Sentados en una mesa redonda, gordos, grasientos, con los ojos inyectados de avaricia, deciden su propio provecho en nombre del progreso.

El tiempo, cómplice y verdugo, hace oído sordo. En la radio el presidente dice que bajó la desocupación y la indigencia mientras firma un decreto de ajuste.

Los dictadores del pensamiento, están en todas partes: en la familia, en la educación, en la religión, en la propaganda, en la izquierda, en la derecha.

Prostibularios señores de la chusma cómplice, hijos bastardos de la masa amorfa. Lo que hoy se gana en provecho, mañana se lo sufre en carne propia. 

Zolo, escritor y gestor cultural.

imagen. archivo

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