Concluyó la primera jornada de excavaciones en el Cementerio del Este, en el marco de los trabajos de búsqueda de los restos de Agustín Goiburú, desaparecido durante la dictadura stronista.
Hoy fuimos testigos de una tarea que requiere mucho más que conocimientos técnicos. Requiere paciencia, sensibilidad y un respeto profundo por la memoria y por quienes descansan en esta tierra.
Cada raíz fue apartada con delicadeza. Cada piedra, cada fragmento, cada resto encontrado fue tratado con atención y respeto. Nada se removió sin cuidado, nada se consideró insignificante.
Porque excavar en un cementerio no es simplemente remover tierra. Es acercarse a historias, a vidas, a ausencias. Es comprender que bajo nuestros pies hay memorias que merecen ser tratadas con dignidad, tengan o no un nombre conocido.
En cada gesto cuidadoso de quienes llevan adelante esta tarea hay también una forma de honrar la vida. Y en cada pequeña porción de tierra removida, la esperanza de encontrar respuestas después de tantos años de búsqueda.
Hoy se removió tierra, pero sobre todo se reafirmó un compromiso… seguir buscando a Agustín, con la misma perseverancia de quienes nunca dejaron de esperarlo y con la humanidad que merece cada historia que guarda esta tierra.
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