Casas precarias en zonas rurales del interior entrerriano son reemplazadas por viviendas dignas con los servicios de agua potable, luz eléctrica y huerta propia. Son 200 y la mayoría están terminadas. «Es una felicidad para el pueblo entrerriano rescatar y atender a sus hermanos más humildes, que por su aislamiento ni reclamar pueden”, expresó el gobernador Sergio Urribarri.

«Hemos llegado con esta acción a los humildísimos del campo. Gente en sus ranchos en el medio de la nada. Es lo que se merecen después de una vida de sufrimiento y desolación y es una felicidad para el pueblo entrerriano rescatar y atender a sus hermanos más humildes, que por su aislamiento ni reclamar pueden. En Entre Ríos se los atiende”, expresó el gobernador Sergio Urribarri.

“Es un gran orgullo haber encabezado esta acción y haber contado con el gran compromiso de los funcionarios y los referentes que nos llevaron hasta la gente más necesitada. Soy el hombre más feliz del mundo cuando veo a estos hermanos con sus casas de material, amplias, con alero, con agua con luz, con huerta y gallinero”, agregó el mandatario, luego de recibir un informe de avance de las obras.

Las viviendas comenzaron a construirse en marzo del 2011 y se prevén terminar para el mes de septiembre. La inversión total es de 32.151.000 pesos. Muchas familias que vivían en hogares de chapa y palos, pasarán a vivir en una casa nueva de material, a la vez que accederá a los servicios de agua y luz. Además, se gestionará la regularización dominial y se agregarán inversiones complementarias para huertas, gallinero, corral y galpón.

Las viviendas son de 70 metros cuadrados, con tres dormitorios, baño, estar, cocina comedor y una galería estilo campo. Al mes de agosto, con un inicio de obra de marzo del 2011, ya se han terminado la mitad de estas 200 viviendas rurales y se prevé la pronta finalización de las restantes para el próximo septiembre.

Los beneficiarios aportarán al pago de estas inversiones en un plan de hasta 50 años. En base a las posibilidades de cada familia, y de común acuerdo, se producirá un recupero mensual que irá destinado al municipio o consorcio del lugar, a efectos de constituir fondos que coadyuven a emprendimientos similares. Se prevé que, en aquellos casos de extrema pobreza, la contribución pueda ofrecerse mediante tareas a favor de instituciones.

“El asombro de los beneficiarios por encontrarse con que lo prometido ha dejado de ser una deuda, es la percepción general que se rescata en cada entrega”, puntualizó al respecto el coordinador de la Unidad Ejecutora de Programas Especiales (UEPE), Daniel Irigoyen.

Permanecer en el lugar

Con el aprovechamiento de recursos humanos y materiales ya existentes en los distintos estamentos gubernamentales, y la creación de la UEPE, un equipo de asistentes sociales del Ministerio de Desarrollo Social inició el relevamiento en aquellos territorios donde la precariedad resultaba preocupante. Sobre la base brindada por Municipios y Juntas de Gobierno, fueron visitadas 500 humildes familias rurales de Feliciano, Federal, La Paz , Villaguay, Ceibas, Ibicuy, Villa Paranacito, Santa Ana, Seguí, Viale, Diamante y Talitas, definiéndose la atención de los 200 casos más delicados.

El objetivo de esta primera etapa era la construcción de 200 viviendas rurales a levantarse en el mismo lugar donde habitaban estas familias, ya que como propósito paralelo a la dignificación de las condiciones de vida, se busca la permanencia en el lugar desalentando el éxodo con destino incierto a las ciudades.

El relevamiento detectó, sin embargo, una solicitud común que fue tomada en cuenta: la mayoría de las familias no contaba con luz eléctrica ni agua potable. La posible incorporación de estos servicios fue elevada a la Subsecretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación , al ser esta área quien financia las viviendas, quien en lo inmediato autorizó la ampliación de obra.

Regularización dominial e integralidad

El coordinador del programa comentó algunas de las dificultades con las que se encontraron al llevar adelante el proyecto. “Algo que es común en las familias rurales de escasos recursos y que normalmente hacía naufragar este tipo de proyectos es la falta de papeles que acreditaran la tenencia de la tierra. La firme decisión del gobernador hizo que la provincia aportara los recursos necesarios para que, en convenio con Cáritas de Entre Ríos, se gestionara la regularización dominial de las propiedades (mensura y escritura) en pos de fortalecer la pertenencia rural”, aseguró.

“Vale señalar que el programa aún está en evolución”, aclaró Irigoyen. En tanto dijo que “la finalización de esta primera etapa será plena cuando cada una de estas 200 familias reciba las inversiones complementarias compuestas de huertas, gallinero, corral y galpón; en una clara apuesta gubernamental por alcanzar lo integral. Los recursos para este tramo definitivo, actualmente tramitados ante Nación, vendrán acompañados de dineros que permitirán un avance del programa donde el objetivo es el encuentro de 200 nuevas familias rurales con la justicia social hecha práctica”.

Trabajo coordinado

El gobierno nacional ha destinado 149.000 pesos por vivienda, lo que significa una inversión total de 29.800.000 pesos. En tanto el gobierno provincial, al margen del recurso humano, ha contribuido con un total de 1.526.000 pesos para acompañamiento e infraestructura complementaria y con otros 825.000 pesos para la regularización del dominio.

A mediados del 2009, los gobiernos nacional y provincial acordaron la atención de un segmento social largamente postergado en Entre Ríos: familias residentes en zonas rurales, donde el manto protector del Estado se demoraba o llegaba a cuenta gotas y la salida mediante el esfuerzo individual sólo permitía la supervivencia. Peones de campo, simples changarines, humildísimos productores, familias sin hombres a la cabeza. En síntesis, ese universo existente y desamparado de la vasta geografía provincial entraba en la mirada de Urribarri.

Desde esta decisión política, el gobernador convocó al ex intendente de Gualeguaychú, Daniel Irigoyen, un hombre probado en la creación de políticas sociales y de viviendas. Le ofreció la idea para trabajarla y puso a disposición lo que necesitara. De allí, con la plena colaboración del gobierno nacional y el franco acompañamiento del ministro provincial, José Cáceres, nació el programa de Viviendas Rurales.

Uno de los saldos positivos del programa, reconociendo que el mayor logro ha sido desvanecer el desamparo de estas familias, fue el trabajo coordinado de distintas áreas e instituciones de cada zona: Municipios, consorcios (donde no podían intervenir los municipios), Juntas de Gobierno, Vialidad provincial, Subsecretaría de Agricultura Familiar, la UEPE , el Ministerio de Desarrollo Social, la colaboración de Cáritas, y la inequívoca voluntad de los gobiernos nacional y provincial, facilitaron el desarrollo de las viviendas rurales.

(DGIP)

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