La designación de José Cáceres en el flamante Ministerio de Desarrollo Social comprende un acuerdo electoral para 2011. El futuro funcionario puso como condición un importante lugar en las listas, que sería la vicegobernación. Habría más presupuesto para enfrentar al ex gobernador Jorge Busti.

Aunque la cartera haya cambiado de nombre, el de Acción Social viene, con el concurso de la historia reciente, a dar una mayor precisión de sentido al rol que jugará José Cáceres en el gabinete de Sergio Urribarri. Al frente del área más sensible de todo gobierno peronista que se precie, el Gobernador decidió poner a un peronista.

Eso es Cáceres: más allá de que esté al frente del PJ de Entre Ríos y que en el último año se haya acercado al oficialismo K hasta integrarse a sus filas, lo que aquí importa es que siempre lo ha hecho con un discurso peronista, desde sus críticas a la “oligarquía” de los “empresarios rurales” en el conflicto de la 125, hasta los desafíos al Peronismo Federal para debatir sobre qué es lo que no tiene de peronista el gobierno de Cristina.

Hasta antes de la apertura del libro de pases de la interna del PJ entrerriano, Cáceres todavía mantenía el rol de mediador en la pelea entre el gobernador y su antecesor, Jorge Busti. Los acontecimientos de las últimas semanas dejaron la sensación que el siempre latente retorno en las peleas del peronismo no tendrá esta vez posibilidad de materializarse.

Como diputado, Cáceres venía jugando con el oficialismo. Pero cambiar los casi dos años de mandato que le restan por un cargo en el que pasa a depender de un decreto implica para el dirigente de Paraná una clara profundización de su acuerdo con Urribarri.

Como las otras alianzas internas que viene cerrando Urribarri, esta también contempla el mediano plazo, donde se inscribe su proyecto reeleccionista.

Por una lado, y como ocurrió con el pase de Juan Carlos Cresto a la CTM de Salto Grande, también aquí hay subyacente un compromiso electoral. Se especula que Cáceres podría llegar a ser el compañero de fórmula de Urribarri para 2011.

Por otro lado, se buscó asegurar que la banca que deja libre en Diputados no se pierda para el oficialismo. Su reemplazante por corrimiento de lista es Aníbal Brugna, actual secretario general del Sindicato de la Carne de Gualeguay, hombre alineado con el senador Hernán Vittulo, uno de los soldados que viene de desertar del ejército bustista (faltó al acto del 24 en la Rural) para sumarse a los cierres políticos departamentales que viene sellando el Gobernador.

Pero, en lo inmediato, el golpe de efecto -que con tanta claridad busca comunicar el propio Urribarri cuando alude a que el arribo de Cáceres debe implicar “un ejemplo para toda la militancia” respecto a la necesidad de alinearse- es el de inyectar una fuerte dosis de peronismo a su gestión, en un área donde los nombres que se manejaban eran el del intendente de Villaguay Adrián Fuertes y el ex diputado kirchnerista, miembro del Frente Grande, Nelio Calza.

A juicio del Gobernador, Cáceres está en mejores condiciones de llegar, desde un área tan sensible, a las franjas del peronismo que conmueve Busti. Y además es de Paraná, uno de los lugares donde mejor mide el ex gobernador.

De hecho, Busti dejó en su último mensaje en la Rural un planteo para que el gobierno no descuide a los sectores más postergados. Se supone que Cáceres será más “sensible” en este aspecto de lo que lo fue Angel Giano.

Para ello, el presidente del PJ habría pedido algunas condiciones antes de aceptar. Ante todo, contar con recursos para que Busti ya no pueda presentar a la acción social como un costado flaco de la gestión. Y también plazos: que las elecciones provinciales sean en marzo de 2011, a fin de evitar cualquier hipotético escenario de una gestión con pérdida de poder político.

(Pablo Bizai para El Diario)

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