La prohibición del desmonte obliga a Bovril a buscar maderas alternativas

En el mapa entrerriano, Bovril se presenta como el mayor polo productivo de algarrobo. Actualmente hay en la ciudad 44 carpinterías funcionando a pleno, teniendo como principales clientes a las provincias de Santa Fe y Buenos Aires.

El presente es muy exitoso, pero a partir de la reglamentación de la Ley de Bosques (Nº 26.331) y la consecuente prohibición del desmonte, en un futuro cercano escaseará la materia prima para la construcción de muebles y por eso el sector carpintero y autoridades municipales intentan reconvertir la madera.

Una de las opciones más fuertes es plantar eucalipto, especie renovable que puede comenzar a explotarse a los siete u ocho años (un algarrobo llega a su tamaño ideal recién a los 30 años).

El intendente de Bovril, Carlos Daud, describió el buen presente que tienen las carpinterías de la ciudad, segunda fuente de generación de empleo en la localidad. También dio cuenta de las limitaciones a nivel productivo a la cual se enfrenta el sector.

“La ley que prohíbe los desmontes trae como consecuencia la falta de materia prima. Por eso es que en forma conjunta con la Secretaría de Producción de la Provincia estamos trabajando en incorporar otras alternativas para reemplazar al algarrobo como materia prima, como es el caso del eucalipto. Si no se hace algo a corto plazo, lamentablemente estará en riesgo la fuente laboral de muchas familias”, explicó el mandatario municipal.

Ya han mantenido reuniones con trabajadores madereros de la costa del Uruguay, que llevan adelante la producción intensiva de eucalipto, para interiorizarse en el tema.

Los muebles que se producen en la ciudad son comercializados en Santa Fe y Buenos Aires, y parte en el interior de la provincia.

La mayoría de los ejemplares de algarrobos de Entre Ríos están en Bovril, y en Alcaraz también hay hectáreas de esta especie, pero en menor proporción.

“Hasta el momento no se ha visto perjudicada en profundidad la producción y comercialización de los muebles de algarrobo. En breve tendremos que optar por alternativas que solucionen el inconveniente surgido de la prohibición de desmontar”, especificó Daud.

Buen momento para Entre Ríos
Parte de 2010 y lo que va de 2011 se presentan como un buen momento para el sector maderero de Entre Ríos. La mayor producción forestal se encuentra en la costa del río Uruguay, en donde el 90% de las plantaciones son de eucalipto y el 10% restante de pino.

En la costa uruguaya hay, según un relevamiento hecho en 2010 por el equipo técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) un total de 240 aserraderos. En Bovril, como se mencionó anteriormente, predomina el algarrobo, y la zona del Delta entrerriano es ocupada por sauces y álamos.

Hay un escenario que se intenta revertir y es que en Entre Ríos abunda la materia prima, que es la madera, adquirida por provincias y por países, pero no se ha logrado por falta de tecnología y otras cuestiones darle valor agregado a esa producción.

“Estamos apuntando al tema de carpintería y mueblería. Hoy mandamos la madera afuera y comprando los muebles que vienen de otras regiones”, indicó a Diario Uno Martín Sánchez Acosta, ingeniero forestal e investigador de la Estación Experimental del INTA, con sede en Concordia.

Ley de la Madera
Si bien hasta el momento el sector maderero no envió materia prima hacia el Uruguay, Sánchez Acosta destacó que no apoyan “para nada” la Ley de la Madera, de carácter provincial y que impide que se exporte materia prima para la planta de celulosa Botnia.

“El Uruguay es una alternativa más que se cortó por esta ley de la Madera, además esto complica el envío de madera rolliza hacia otros países también”, especificó el consultado.
El ingeniero forestal aclaró que en la costa del río Uruguay se sustenta más en la comercialización hacia el mercado interno.

Aún así, se vieron afectados por la crisis internacional, sobre todo la de Estados Unidos, porque Misiones, que hasta el momento enviaba madera hacia esos lugares comenzó a volcar sus productos al mercado interno y esto generó una sobreoferta de madera que a la larga perjudicó a Entre Ríos.

Darle valor agregado
“Como nuestro mercado mayoritariamente es interno, nos interesa proyectar y hacer productos que tengan valor agregado para salir a comercializar a otras provincias y países, un proyecto que es aún incipiente”, mencionó el profesional.

En cuanto a lo que planean hacer, Sánchez Acosta indicó que en primera instancia harán productos remanufacturados: una tabla de madera forrada a la que se le aplica algún proceso, ya sea secado, cepillado, algún tipo de unión encolada o moldura; un caso típico de este proceso es el machimbre. “Son productos que los aserraderos están más que en condiciones de producir y vender”.

Las pretensiones no terminan allí, porque quieren darle aún más valor a la cadena y repotenciar a los carpinteros y muebleros.

“No se trata sólo de hacer muebles. Hay muchos productos que se pueden englobar dentro de la carpintería y que no corresponden a muebles específicamente, como pueden ser las aberturas. Ya hay grandes empresas en el país que están aplicando madera de eucalipto para aberturas”, dijo el consultado.

Otro ejemplo al que han prestado atención es que gente de Santa Fe y Córdoba están empleando el eucalipto para muebles de alta calidad.

“Hay distintos niveles de tecnología y de productos. Se puede apuntar a productos más sencillos, más fáciles y más económicos para la mayoría de la gente, que no tendrán tanto valor pero son útiles. Siempre se visualizó aquí el tema de mobiliarios para las escuelas y hospitales, elementos accesibles de fabricar y que a la larga se transforman en un mercado más que interesante”, opinó Sánchez Acosta.

El INTA fomentó la creación de la Asociación de Carpinteros de la Región de Salto Grande: “Queremos salir a competir en otros lugares. Estamos mandando la madera afuera y comprando los muebles que vienen de otras regiones, esto se debe cambiar”, señaló. Recordó que en la costa del Uruguay se encuentran las dos plantas de tableros más importantes del país.

“Es cuestión de ponernos a hacer los muebles. El Mercosur es una herramienta que deberíamos aplicar y salir así hacia otros lugares”, reflexionó.

Otra de las puntas que quieren desarrollar es la utilización de la madera de eucalipto para viviendas. “Hay varios proyectos en la zona. Estamos viendo cómo se puede implementar el ajuste a las normativas nacionales para comercializarlo en otras provincias. La semana pasada tuvimos una reunión con representantes de varios sectores, entre ellos el gobierno provincial, técnicos de Buenos Aires y gente de Misiones que vinieron a mostrar lo que han hecho, llevan construidas más de 3.000 viviendas de madera, también aulas y salas sanitarias”, comentó el entrevistado.

Destacó que países avanzados como Canadá, Estados Unidos, Japón y Australia ya están construyendo casas de madera. “Tenemos el producto en nuestra zona, lo único que tenemos que hacer es aplicarlo en nuestro país”, insistió el profesional.

En estos momentos están ideando prototipos de viviendas que serán remitidos al gobierno provincial para que realice las gestiones correspondientes ante la Nación para lograr la subvención.

Una actividad ligada al vaivén de la construcción y que ahora se reactiva
Sánchez Acosta explicó que la industria maderera está ligada estrechamente al movimiento económico de la construcción.
“Si la construcción se mueve, todo el engranaje de la madera se mueve. En este momento se está construyendo mucho y por eso es un buen momento para la industria maderera también”, dijo el ingeniero del INTA.
Recordó que a principios de 2010 hubo un bajón grande en la venta de maderas, y por eso consideran este momento como de recuperación.
Las provincias de Córdoba, Rosario y Buenos Aires determinan el 80% del movimiento de la madera que se produce en la costa del Uruguay.

(La Nota digital)