D. Chiarenza

Durante el peronismo se había creado una clase media –más bien “media media” (valga lo tautológico) y “media baja”- a la que Jauretche le llamaría sabiamente: “El medio pelo”. Ese sector en forma muy rápida de vio con algo más de dinero y crédito e incorporó los valores de los tilingos (clases “medias altas” y altas).

No toleraban contar con un poco más de posibilidades económicas que el asalariado común y compartir la misma doctrina política e ideológica de los denominados, despectivamente: “cabecitas negras”. Algunos de ellos tenían la piel más oscura que el cabecita negra, pero había una diferencia ELLOS “no eran NEGROS DE MIERDA”. Porque -según su antojadiza taxonomía- los trigueños se dividían en dos clases: los “negros de piel” (esto los hacía “salvar” la honorabilidad) y los “negros de alma”, que, curiosamente, coincidían con los negros de mierda y, por lo tanto, siguiendo una regla de oro no podían escapar del macabro destino de SER PERONISTAS.


El Medio Pelo en la Sociedad Argentina, sociología “de estaño” fundamental del maestro Jauretche.

Los comerciantes, que habían acrecentado su patrimonio con el peronismo, al advertir que había más poder adquisitivo, aumento de demanda y consumo de los cabecitas negras -que eran sus clientes- quisieron aprovecharse de la situación aumentando los precios sin que mediara justificación. La sequía había sido en 1951.

La lucha de siempre, entre los trabajadores y el “gorilaje”. ¡Buen simbolismo!

Así que el 11 de abril de 1953 comenzó la jornada con un inmenso control policial. Pero, para la “opinión pública” desinformada por “La Prensa”, “La Nación” y el reciente “Clarín”, “se trataba de una represión inconcebible contra comerciantes de barrio, a quienes se culpaba por la inflación”. El interés mediático era que “la gente” supusiera que la inflación era creada por el mismo gobierno. Llegaron, en defensa de los que se victimizaban, una decena de políticos opositores que eran quienes se encargaban cotidianamente de propalar versiones cercanas al apoteosis. Así que, comerciantes inescrupulosos y políticos desestabilizadores fueron a parar a los calabozos pequeños de las comisarías. La Federal, que entonces estaba formada por el honesto vigilante de la esquina que era amigo de todos los vecinos, no daba abasto. El día culminaría con un acto de la CGT en adhesión a la valiente decisión presidencial.

Campaña contra el agio y la especulación, clausura de comercios.

Perón acababa de lanzar una campaña “contra el agio y la especulación” y supuso que con el susto a los comerciantes y a los opositores fabricantes de mentiras era suficiente y la inflación cedería, pues no había indicadores en lo macroeconómico que marcaran la eclosión injustificada de los precios. A decir verdad y revisando los números con la frialdad de lo temporal, nos damos cuenta que el poder político tenía razón. Pues la Argentina nunca estuvo mejor económicamente -en cuanto a datos macro y micro económicos- que a comienzos del ´55.

Metáfora perfecta de la especulación y la inflación “porque sí”.

Conectando con la actualidad (sino ¿para que sirve la historia?) el “odiado” secretario de Comercio, pasaría a ser un “angelito, un nene de pecho”, ante las provocaciones de los macabramente disolventes que son parecidas a aquellas. Por eso se maneja con tino, contrariando la opinión de los medios, manejándose mesuradamente, ante la mentirosa desmesura que le atribuye una oposición cada vez más nerviosa.

Guillermo Moreno, y una hermosa dedicatoria a la, cada vez más nerviosa, oposición.

Lo que sí tenemos que procurar, a esta altura de los acontecimientos, es que todos estos ajustes a una situación anómala y destituyente se produzcan sin violencia –sin darles argumentos, esperables por la salvaje oposición- para eso está el camino del diálogo, del que no hay que apartarse, porque el gobierno nacional y popular tiene razones contundentes e inteligentes para hacer valer. El pueblo, que no se maneja por los parámetros de los medios monopólicos de comunicación, ya no come vidrio… Nos falta sólo más organización popular, que es lo que previó y estaba armando ese gran estadista que fue Néstor.

La tarea del Néstor de los últimos días, era el armado de la Organización Popular. Si se concreta SEREMOS INVENCIBLES como pueblo.

Volviendo a lo histórico, el clima de aprendizaje político que habían hecho los trabajadores en poco tiempo era increíble y esto lo marcó el titular de la CGT, Eduardo Vuletich, cuando, la noche anterior al acto, dijo por la cadena oficial: “Nosotros lo queremos, General, aun descalzos y desnudos, y estamos con usted sin condiciones. Queremos decirle que usted haga lo que le parezca mejor. Nosotros, los trabajadores, estamos para secundarlo, para obedecerle consciente y voluntariamente”.

(La Nota digital)

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