Inversión de tiempo en formación personal

Escuchamos permanentemente en todos los discursos de los economistas y también en el de los empresarios, destacar que en la economía Argentina no existe la suficiente inversión.

Cuando hablan de ella, se refieren únicamente a la cantidad de dinero medido en moneda fuerte y expresado en porcentajes del PBI. Porcentajes del PBI, destinados a determinados emprendimientos con la intención de producir bienes o servicios. Nada se dice de la inversión que realizan individualmente las personas en formarse y en capacitarse. Inversión personal, que proveerá a los proyectos productivos, del recurso humano sin el cual no podrán funcionar. Esta inversión, se produce cuando las personas toman individualmente la decisión de esforzarse en formarse, para prepararse en función de ocupar un espacio dentro del universo productivo. Algo que no puede reemplazarse con ninguna máquina, ni puede comprarse a cambio de una suma de dinero. Ya que la formación de las personas requiere de muchísimo tiempo destinado a conseguir ese objetivo. Es decir, que no puede adquirirse como cualquier mercancía, por no estar a disposición, en la góndola de un supermercado. Un capital intelectual, que por otro lado, también está disponible en una menor medida que en otras épocas, debido al cambio cultural producido en la sociedad. Donde el esfuerzo y el sacrificio personal, no son valorados como corresponde. Ya que para poder conseguirse una formación adecuada, se debe invertir un tiempo muy valioso e irrecuperable. Un tiempo que debe sustraerse a la diversión y al entretenimiento, en edades donde es muy difícil abstraerse de estas atractivas actividades, para dedicarse la mayoría del tiempo a estudiar. Diversión y entretenimiento que las empresas ponen a disposición del mercado cada vez más profusamente, produciendo un enorme incentivo para que las nuevas generaciones, se diviertan y distraigan. Es así, como las personas que muestran ese marcado interés en formarse y muestran las capacidades intelectuales para lograr ese objetivo, deberían recibir un acompañamiento orientativo y monetario que apuntalen sus deseos personales de alcanzarlos, para que desistan de cejar, en determinado momento, en el intento ni en el esfuerzo requerido. Esto es muy necesario en estos momentos, en los cuales es muy difícil encontrar personas jóvenes dispuestas a realizar un determinado sacrificio personal.

Eugenio García

(La Nota digital)

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