La capital provincial vuelve a mostrar este lunes uno de sus peores rostros: las calles están otra vez repletas de basura. La situación se ha repetido a lo largo de toda la gestión de la intendenta Blanca Osuna, es decir desde los últimos meses de 2011. Se trata de un método para ejercer presión a las autoridades municipales. Si no piden la recontratación de obreros, piden vestimenta, herramientas o cualquier otra cosa. Lo cierto es que, más allá de cualquier justo reclamo gremial, la forma que plantean algunos dirigentes gremiales está fuera de toda norma. En primer lugar porque desoyen toda disposición judicial o del Ministerio de Trabajo, y en segundo lugar porque ponen en riesgo a toda la ciudadanía.

Bolsas con restos de comida, desparramadas por perros, gatos o roedores; pañales o cualquier residuo patológico, cartones, botellas, trapos, papeles, cajas, pilas, desperdicios de obras en construcción, desechos de hospitales, restaurantes, hoteles… En fin, la basura en Paraná casi es parte del paisaje cotidiano. Los minibasurales están por todos lados, no sólo aquellos que con el paso del tiempo forman los propios vecinos que van arrojando todo desecho en una esquina o cualquier baldío, sino aquellos que nacen en el lugar de los contenedores cada vez que municipales deciden no cumplir con su trabajo.

Es paradójico, nos autodenominamos “la Ciudad Paisaje”. Alardeamos con el turismo y la belleza natural de la región. Sin embargo, cada tanto, convivimos con las calles abarrotadas de residuos. Cada tanto, cada vez que algún dirigente sindical ordena a su tropa que suspenda la recolección.

Esta vez, después de un larguísimo fin de semana, trabajadores reclaman otro aumento. Pero hace alrededor de un mes que los gremios y sindicatos cerraron la paritaria, que aceptaron la oferta, casualmente después de una protesta igual.

Según el registro de este medio, desde que asumió la intendenta Blanca Osuna en 2011, esta es, al menos, la séptima vez que se suspende el servicio de recolección de basura. Muchas de esas protestas duraron varios días, y muchas veces se concretaron a pesar de toda disposición judicial o desoyendo las decisiones del Ministerio de Trabajo.

En diciembre de 2011 fue la primera vez que los municipales del Sindicato Único de Obreros y Empleados Municipales (Suoyem), reclamaron suspendiendo la recolección de basura. La ciudad se vio llena de desechos en medio de las fiestas de fin de año.

Un mes después, en enero de 2012, y luego de la intervención del Ministerio de Trabajo, la medida se repitió y Paraná volvió a quedar repleta de basura.

Una nueva edición se vivió en octubre de 2012. “Hubo una medida de fuerza, pero se solucionaron un par de cositas. Se salió normalmente a recolectar la basura, pero hay un gran volumen de residuos en las calles”, había dicho el titular de la Unidad Ejecutora número, Mario Martínez.

La capital entrerriana volvió a quedar con las calles llenas de basura en septiembre de 2013, cuando el normalizador del Suoyem -recientemente ratificado por la Justicia en ese puesto-, Juan José Martínez, advirtió que los huelguistas que podían perder su trabajo. “Los delegados están trabajando fuera de la normativa”, se aseguró en ese momento.

En enero de este año se replicó la imagen, luego de dos días sin recolección. Esta vez, la medida fue emprendida por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), en demandas por mejoras en las condiciones de trabajo, en el marco de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo.

Dos meses después, en marzo último, fueron cinco días sin recolección de residuos en Paraná. En la sede del Sindicato Único de Obreros y Empleados Municipales (Suoyem) habían resuelto profundizar el estado de asamblea en el que se encontraban. Después terminaron por aceptar la propuesta del Ejecutivo municipal para cerrar las discusiones paritarias.

Ahora, poco más de un mes después del último acuerdo, los municipales vuelven a pedir un aumento salarial suspendiendo la recolección de residuos. Los trabajadores de las cuatro unidades municipales iniciaron este domingo por la noche una nueva retención de servicios, en pedido del cumplimiento de reclamos que fueron formulados al Ejecutivo a través de un petitorio hace 18 días. Solicitan el aumento de un plus, herramientas de trabajo, ropa, elementos de seguridad, y la reparación de los vehículos. La ciudad está repleta de basura por la falta de servicio de recolección.

No están en discusión los justos reclamos sindicales, pero sí las medidas de fuerza que emprenden. El cómo pedir mejores condiciones laborales y salariales no deja de poner en riesgo a toda la ciudad. La propagación de enfermedades, la contaminación ambiental, los desagües tapados, los contenedores volcados, animales y personas revolviendo y desparramando basura podrida completan una imagen cada vez más frecuente en Cuidad Paisaje.

Fuente: Análisis

(La Nota digital)

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