Caso Amarras: juez defendió por Twitter su sentencia

Quince días atrás, el Superior Tribunal de Justicia (STJ) anuló el fallo del juez Marcelo Arnolfi, de Gualeguaychú, que, en septiembre último, había ordenado detener la construcción del barrio privado Amarras, un proyecto inmobiliario seriamente cuestionado por las agrupaciones ambientalistas por los daños que supondría a futuro, principalmente por los riesgos de inundaciones en la zona ribereña.

arnolfi amarras

Arnolfi había hecho lugar a un recurso de amparo presentado por el abogado gualeguaychuense Julio Majul, y ordenó a la empresa Altos de Unzué la paralización de las obras que se llevan a cabo a la vera del río Gualeguaychú.

De esa manera, el magistrado hizo lugar al planteo presentado por Majul contra la Municipalidad de Pueblo General Belgrano, la empresa Altos de Unzué SA, y el Superior Gobierno de la provincia de Entre Ríos, por lo actuado por la Secretaría de Ambiente Sustentable de Entre Ríos; también se involucró a la Municipalidad de Gualeguaychú como parte interesada. Ahora, la administración del gobernador Gustavo Bordet hizo que Medio Ambiente volviera atrás con la aprobación del permiso a Amarras, aunque la sentencia en la Justicia sigue firme.

La demanda había pedido al juez que no autorice la continuación de la obra llamada Amarras del Gualeguaychú, que la empresa Altos de Unzué SA  interrumpa las obras en marcha y repare, a su costo, lo que constituya un mal irreversible, y a la Secretaría de Ambiente Sustentable de la Provincia que no avale el proyecto, y lo declare inviable.

El juez Arnolfi hizo lugar al amparo de Majul, y ordenó el cese de la construcción del barrio náutico Amarras y además dispuso que en el término de sesenta días se recomponga el terreno donde se realizaba la construcción. Declaró también “la inconstitucionalidad e invalidez absoluta de las disposiciones dictadas por la Provincia”.

La construcción de ese barrio había generado la airada protesta de ambientalistas que, aseguraban, avanzaba sobre una zona de humedales, que amenazaba con generar serios riesgos de inundaciones en la zona de Gualeguaychú y Pueblo Belgrano.

Pero el STJ dio por tierra con el fallo de Arnolfi, y lo declaró nulo, y lo hizo sobre la base de una cuestión de procedimientos, sin ir al fondo de la cuestión.

El fallo del STJ sostiene que “habida cuenta que todo el procedimiento de la primera instancia e incluso la llegada de los autos al presente estadio procesal se llevó a cabo bajo la normativa de una ley derogada hace más de un decenio, la única solución  coherente con el criterio que con firmeza he venido sosteniendo no puede ser otra que la nulificación de la resolución que imprime al proceso el trámite de la ley derogada, y de todo lo actuado a partir de ella”.

Se trata de la Ley N° 9.032, que reguló la presentación de amparos ambientales, norma que fue derogada.

Al juez le reprochan haberse amparo en esa ley, pero todas las partes, cuando apelaron el fallo de Arnolfi, también lo hicieron apoyándose en esa norma que regulaba los amparos ambientales: la Municipalidad de Gualeguaychú, la Municipalidad de Pueblo Belgrano, Medio Ambiente y Fiscalía de Estado.

Pero además, el fallo de nulidad tuvo el voto del vocal Daniel Carubia, que antes había votado de modo diferente, y se contradijo a sí mismo.

En diálogo con Entre Ríos Ahora, el juez Arnolfi defiende su fallo, y dice que se le reprocha haber citado una ley derogada, pero que nada se dice del hecho que se hayan citado “normas constitucionales de amparo y la ley 25.675 del ambiente que están vigentes. Es decir, dicen que hice o fundé un proceso en una ley derogada cuando las principales normas que utilicé son constitucionales”.

La tramitación de la causa del barrio Amarras de Gualeguaychú muestra el modo zigzagueante cómo a veces fallan los altos magistrados.

Algo de eso contó Arnolfi en su cuenta de Twitter, al explicar el fallo del STJ.

El caso del vocal Carubia: primero, rechazó como presidente de la Sala de Procedimientos Constitucionales los recursos interpuestos por extemporáneos. Dijo que la sentencia estaba firme.

Entonces, las partes metieron un recurso judicial no previsto: un recurso de revocatoria in extremis

Cuando le tocó votar a Carubia, recordó que ya se había expedido sobre el tema, y que la sentencia de Arnolfi estaba firme. Aunque un segundo vocal del STJ, Germán Carlomagno, sostuvo que el juez Arnolfi pudo haber inducido a las partes a la equivocación por haber citado la ley derogada, y así fue como el máximo tribunal, con los votos de Calomagno y la titular del STJ, Claudia Mizawak, deciden finalmente tratar el recurso de Amarras que había sido rechazado ya por Carubia.

Cuando deciden eso, Carubia se excusa.

Después, se contradice.

Pero la sentencia del STJ ya está. Y el juez Arnolfi dice: “Yo no pretendo que vuelvan a decir que el fallo es válido. Es otra la cuestión. Si todo es nulo, nada de lo que se hizo en una semana y con gran esfuerzo es válido para otro juicio como el que se desarrolla. En el primer proceso hay pruebas irrefutables de que todo está mal hecho. No se ocupan de la cuestión de fondo, que es ver si un particular puede desviar un rio en provecho propio sin consultar a una ciudad de 80.000 habitantes y sin seguro ambiental, entre otras cosas. La cuestión puede no ser grave para la gente de Paraná, pero es un antecedente funesto para el medio ambiente y para el actual estado de cosas de intentar parar la degradación y mal uso de los recursos naturales”.

Fuente: Entre Ríos Ahora

(La Nota digital)