Enzo G.

Recorriendo una librería el día de ayer, me encontré con un libro llamado La Argentina fumigada, paso el prólogo para quien quiera tomar conciencia y quiera escapar de este futuro cementerio.

A veinte años de la llegada de los cultivos genéticamente modificados al país, el sector de los agroquímicos que se utilizan para producir aquello que comemos y vestimos creció casi un mil por ciento. ¿De dónde viene la idea de que se puede producir alimentos con la ayuda de venenos, así se ingieran en pequeñas dosis cotidianas, sin que nada suceda? ¿Cuáles son las consecuencias en el largo plazo, en las personas y en el medio ambiente? ¿Quiénes están tan interesados en que sigamos creyendo que es la única manera de que comamos todos? ¿Cuál es el lado oscuro del negocio de los agroquímicos, ese que sólo en nuestro país mueve cerca de tres mil millones de dólares al año, mientras doce millones de argentinos sometidos a las fumigaciones pagan con su salud y muchas veces con su propia vida?

(La Nota digital)

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