Advierten riesgo de contaminación de lámparas de bajo consumo

Ya en 2008, la Agencia de Medio Ambiente del Reino Unido pidió a los fabricantes que enseñen cómo hay que reciclarlas.

En ese momento planteaban que el plan del Gobierno británico de sustituir las lámparas tradicionales de tungsteno por otras que consumen menos energía “podría causar problemas de salud a aquellas personas que sufren eccemas y otras afecciones de la piel”. Así lo advirtieron expertos británicos, según los cuales, los consumidores deberían extremar los cuidados a la hora de deshacerse de las bombillas que se hayan fundido o roto para evitar la contaminación con el mercurio venenoso que contienen.

La Agencia del Medio Ambiente reconoció que tanto el comercio como las autoridades tienen que hacer mayores esfuerzos para informar al público de cómo hay que reciclar ese tipo de focos.

Las autoridades británicas estaban en período de sustitución de “todas las bombillas tradicionales por modelos fluorescentes” que ahorren más energía.

Según el profesor John Hawk, portavoz de la Fundación Dermatológica Británica, las nuevas bombillas pueden causar problemas a las personas “de piel sensible a la luz”, muchas de las cuales no pueden pasar ya mucho tiempo en lugares iluminados con lámpara fluorescentes, como hospitales y fábricas. «La luz fluorescente parece tener alguna característica ionizante que afecta al aire que las rodea, y esto a su vez tiene repercusiones para un determinado número de personas», afirma Hawk.

Salir de la habitación

Según consejos del Ministerio británico del Medio Ambiente, si se rompe una bombilla de baja energía, hay que evacuar la habitación durante un cuarto de hora como mínimo. Además, en ese caso no debe usarse una aspiradora automática para recoger los restos y hay que evitar inhalar el polvo.

Las autoridades medioambientales recomiendan el uso de guantes para recoger la bombilla, que luego debería llevarse en una bolsa de plástico al lugar del municipio destinado para su reciclaje.

¿Cómo podría afectar a la salud el mercurio liberado por la rotura de una lámpara fluorescente compacta?

Los estudios sobre trabajadores expuestos han demostrado que inhalar cantidades significativas de mercurio puede provocar inflamación de los pulmones, trastornos en los riñones, gastroenteritis, agitación y temblores. Ingerir una gran dosis de mercurio puede ser mortal. Incluso la exposición a niveles inferiores durante largos períodos de tiempo puede ser perjudicial. Además, se sabe que los niños y los fetos son más vulnerables frente al mercurio.

Cuando una lámpara fluorescente se rompe, el nivel de vapor de mercurio en el aire de la habitación puede ser, por un breve momento, relativamente alto, pero el vapor se transforma rápidamente en pequeñas gotas que pueden adherirse a las superficies o al polvo durante algún tiempo, especialmente si la habitación no está bien ventilada o si no se ha limpiado a fondo. Así, el mercurio podría ser inhalado o ingerido por las personas presentes en la habitación.

Es muy poco probable que una rotura de este tipo suponga algún riesgo para la salud de los adultos, y el riesgo para un feto expuesto a través de su madre es insignificante.

Los niños tienden a estar más expuestos que los adultos al mercurio liberado, aunque en la actualidad se desconoce el alcance de este riesgo añadido. De hecho, si los comparamos con los adultos, los niños aspiran más aire en relación a su tamaño y son más activos físicamente, por lo que inhalarían cantidades relativamente mayores de vapor. Además, los niños pequeños se meten los dedos en la boca y otros objetos, por lo que es más probable que ingieran cualquier gotita de mercurio adherida a las superficies o al polvo.

(La Nota digital)

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