Breve historia de los entubamientos de arroyos

La autora nos ilustra sobre el daño ecológico que produce entubar los arroyos en las ciudades.

A principio del siglo XX los arroyos de la ciudad de Buenos Aires, Maldonado, Vega y Medrano, eran escurrimientos libres a cielo abierto. Los fenómenos migratorios internos y externos registrados durante las últimas décadas hacia las áreas metropolitanas, evidenciaron la ausencia de planificación urbana. La falta de saneamiento y control determinó que los arroyos sean el lugar de descarga de efluentes cloacales, residuos sólidos, efluentes industriales y sustancias contaminantes. Estos procesos han desencadenado, en muchas ocasiones, el entubamiento de los arroyos, realizado éste no con el objetivo de mejorar el escurrimiento sino para evitar ver un cauce contaminado.

Actualmente el entubamiento de cauces naturales es muy cuestionado tanto desde los ámbitos académico-científicos como desde la sociedad civil.

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Foto: El Día de Escobar

¿Por qué no debemos entubar los cursos naturales?

Un primer aspecto a tener en cuenta es la disminución de la capacidad de transporte cuando los cauces a superficie libre son entubados. El entubamiento de los arroyos es un limitante del caudal de escurrimiento, además de que son más proclives al taponamiento por sedimentación, lo que requiere un estricto y regular programa de mantenimiento.

Otro punto, no menos importante, es la invisibilización del riesgo hídrico ya que oculta la presencia de cauces naturales y crea una falsa sensación de seguridad a los habitantes.

Desde el punto de vista sanitario el entubamiento tampoco resuelve el problema. Al entubar los cauces las tareas de control (vuelcos clandestinos), limpieza y saneamiento se dificultan. La acción contaminante no desaparece, el riesgo sanitario se encuentra latente y sin control.

Por otro lado, desde el punto de vista ambiental los cursos naturales tienen la capacidad de autodepurarse. El entubamiento y las canalizaciones destruyen la capacidad de autodepuración y a los ecosistemas acuáticos y terrestres que los circundan.

Como ejemplo de decisión equivocada podemos mencionar el Arroyo Las Perdices. Este curso natural atraviesa los partidos de Almirante Brown, Lomas de Zamora, Lanús y Avellaneda para descargar en el Río de la Plata. Este arroyo se encuentra actualmente entubado, lo que redujo su capacidad de conducción. Por lo tanto, requiere de la ejecución de un aliviador para aumentar la capacidad de transporte. Además para poder ventear los gases que se desprenden del fluido que transporta, fruto del vuelco industrial sin control, fue necesaria la ejecución de chimeneas a lo largo de su traza.

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Foto: Asociación Ambientalista del Partido de Escobar

Por eso creemos que el proyecto, equivocadamente denominado “Saneamiento de la Cuenca del Arroyo Garín”, debe revisarse. Este proyecto contempla para el Arroyo Garín, entubar algunos tramos y canalizar otros. El abordaje no fue realizado integralmente a nivel de cuenca hídrica. Por lo tanto se desconoce el impacto que los excedentes de lluvia aportados por la cuenca alta, una vez entubado y canalizado el curso, tendrían en la cuenca baja del río Luján. Sí podemos afirmar que el entubamiento y la canalización, van a reducir los tiempos de traslado de la crecida hacia la cuenca baja. Es oportuno mencionar que los criterios básicos de diseño adoptados, por ejemplo el período de retorno, no coinciden en el tramo entubado y en el canalizado. A partir del análisis de las precipitaciones, se diseñan este tipo de obras. La serie de precipitación utilizada, corresponde a la Estación Meteorológica de Villa Ortúzar y el período de registro analizado es el comprendido entre 1919-1988. Por lo tanto, utilizar una serie de precipitaciones que no tiene en cuenta los últimos 25 años y que corresponde a otra área geográfica, no parece un enfoque adecuado.

Uno de los argumentos utilizados para justificar la presente obra es la problemática ambiental como consecuencia de la falta de servicios cloacales. La falta de servicios cloacales, se resuelve con sistemas de recolección y tratamiento de líquido cloacal, no entubando y canalizando cursos naturales.

Por último, debemos mencionar que el presente proyecto no ha respetado mecanismos básicos y elementales de participación ciudadana. Tanto el Proyecto como el Estudio de Impacto Ambiental fueron aprobados a puertas cerradas sin realizar la Audiencia Pública correspondiente. Convencidos de que la problemática de las inundaciones requiere de un abordaje integral y trans-disciplinario, a nivel de cuenca y teniendo en cuenta la multiplicidad de factores y actores sociales que intervienen, es que deseamos poder en conjunto revisar y replantear la presente propuesta.

(La Nota digital)

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