¿Qué es el Derecho a la Ciudad?

El paradigma del “Derecho a la Ciudad” tiene tres dimensiones de principios fundamentales.

plano parana

1) El ejercicio pleno de la ciudadanía, entendido como la realización plena de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en su dimensión individual y colectiva, asegurando la dignidad y el bienestar colectivo de los habitantes de la ciudad en condiciones de igualdad real, solidaridad y justicia.

2) La democratización de la Ciudad, entendida como igualdad del peso de la voluntad de cada ciudadano en la toma de decisiones, la no sujeción política ni económica de una persona por otra y la desconcentración del poder a fin de alcanzar:
– La democratización de los medios de producción y reproducción.
– La democratización del gobierno (gestión, administración y toma de decisiones) de la Ciudad.
– La democratización en el acceso a la Ciudad.
– La democratización de la posesión de la Ciudad.
– La democratización del acceso a los servicios públicos.
– La democratización del uso del espacio público.

3) La transformación de la Ciudad y de sus habitantes:

– Considerar a la Ciudad como un Bien Común y a sus habitantes como ciudadanos no apenas como usuarios o clientes.
– Profundizar lo público entendido como racionalidad colectiva que se expresa en una infinidad de expresiones comunitarias relacionadas el bien común y el destino común de sus habitantes: en los espacios públicos, en lo social a través de la infinidad de manifestaciones de la cultura urbana y otras expresiones de convivencia ciudadana, en los servicios públicos, en lo legal a través de la creación y la aplicación de normativa urbana, en la toma de decisiones sobre lo público, etc.
– Cambiar nuestra relación de ajenidad y dominación con la Naturaleza.
– Superar la concepción del desarrollo como crecimiento económico infinito y del modelo extractivista hacia la búsqueda de alternativas al desarrollo que tengan presente la finitud de la Naturaleza.
– Desmercantilizar las necesidades humanas, la producción y el consumo.
– Modificar la relación entre las personas para que no haya discriminación ni dominación de unos sobre otros.
– Descolonizar nuestra cultura del mercantilismo, del consumismo, del egoísmo y de la competencia.
– Cambiar la cultura patriarcal, vertical, racista e individual hacia una sociedad basada en la solidaridad, lo comunitario, el bien común, la democracia radicalizada, la complementariedad.
– Propugnar una Ecología de saberes, desactivar la idea de que existe un único conocimiento al que se tienen que subordinar las múltiples formas de saber de los distintos sectores sociales y culturales.
– Ampliar las alternativas a la democracia representativa existente (la democracia comunal, la democracia participativa, la democracia comunitaria, la democracia directa, etc).

REDES

(La Nota digital)

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