G. S. B.

El ministro Frigerio acompaña al pie de la letra las sugerencias de Tillerson.

El Tea Party tiene sus tentáculos bastante aceitados en América Latina. Así como Laurita Alonso nunca ocultó sus vínculos con ONG´s  con fuerte poder de lobby frente a las democracias “populistas” -según etiquetan rápidamente- parece ser que los funcionarios nacionales no temen el escarnio público tras cumplir a pie juntillas las temerarias jugarretas del gobierno norteamericano.

En este caso, “el abrazo” público -y repartido a troche y moche– a los “exiliados” venezolanos mientras endurecen la política inmigratoria en sentido contrario. Estaríamos frente a la instauración del nuevo sentido común PRO -dice una compañera semióloga.

(La Nota digital)

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