El arte y la perspectiva neurodivergente

A. R.

Durante muchos años, consideré que tener un psiquiatra como amigo era equiparable, a tener un amigo de ideología Nazi. Esta comparación se debe a que son los psiquiatras quienes ordenan aplicar electroshocks, quienes ordenan usar las celdas de aislamiento, quienes ordenan los sometimientos mecánicos, y quienes dan inyecciones fulminantes. Los hospitales monovalentes, además tienen la lógica de los campos de exterminio.

actuar como loco
A. Robinson y M. Ortiz, 2015.

Pero cambié un poco mi punto de vista al mirar a las personas psiquiatras desde el arte, y logré realizar el difícil ejercicio de ponerme en el lugar de ellos. Entonces, desde el teatro pude ver a los psiquiatras como a personas individuales. Esta posición me permitió escribir junto a Martín Ortiz un texto dramático que estrenamos juntos en el año 2016. En el espectáculo unipersonal “Un Psiquiatra” yo interpretaba justamente a un personaje que trabajaba de psiquiatra y había sido encerrado en un loquero. Martin Ortiz me dirigió en ese proceso que fue muy enriquecedor no solo en lo profesional, sino también en lo humano.

actuar como loco teatro
“Un psiquiatra”, Buenos Aires, 2016.

Fue así como empecé a escuchar distintas personas que trabajan de psiquiatras. Hace poco un psiquiatra paraguayo, a quien no voy a nombrar para no contribuir con su cadena de distribución narcótica, me empezó a realizar preguntas por watssap. Sus preguntas eran honestas y genuinas, porque uno sabe cuando una persona se está cuestionando y cuando se está comportando de manera progresista. La esencia de mi trabajo artístico es cuestionarme.

Este psiquiatra de Paraguay un día me preguntó acerca de la perspectiva neurodivergente en su trabajo. El origen del concepto es del activismo autista. fue la comunidad autista, quien ofreció la dicotomía entre personas neurotípicas y personas neurodivergentes. Si bien las dicotomías son odiosas, en determinados procesos históricos son necesarias para lograr transformaciones sociales. Si bien mi diagnostico no fue autismo, me identifico con todos los problemas que las personas autistas deben enfrentar en su vida. Estos problemas son distintos de los problemas que deben enfrentar las personas neurotípicas. Esto es lo primero que quienes trabajan en salud mental deben reconocer ideológica y políticamente.

Cuales son los problemas específicos que las personas neurodivergentes enfrentamos.

La perspectiva neurodivergente en el trabajo de psiquiatras, psicólogas, enfermeras, abogados, jueces y trabajadores sociales, implica aceptar antes que nada un debate ideológico. Toda relación entre una persona neurotípica y una persona neurodivergente, implica una relación opresor – oprimido, que se puede transformar en una relación victimario – victima, por ejemplo cuando el psiquiatra le prescribe narcóticos al paciente. Entonces,

Cuando el médico decide prescribir droga psiquiátrica, automáticamente abandona la perspectiva neurodivergente, y reafirma la cultura anti psicótica.

Ahora bien, siguiendo una ética de la locura corresponde cuestionarnos nuestra adicción a la psiquiatría. Cuando las personas neurodivergentes aceptamos la droga psiquiátrica, caemos nuevamente en nuestra adicción a la psiquiatría, que es solamente el camino más fácil, una forma más de anestesiar nuestra vida.

Yo viví muchos años anestesiado, pero gracias a exigencias de mi oficio artístico tuve que aprender a convivir con todas mis emociones, visiones y voces. No fue fácil, pero es posible.

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Un psiquiatra, Buenos Aires, 2016.

(La Nota digital)

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