Movilizar y no bajar la guardia

Victor Kot

El contundente triunfo del Frente de Todos dejó en claro el hartazgo de buena parte de la sociedad con aquello que representa un Gobierno Cambiemos que, en su caída, parece estar dispuesto a llevarse puesto todo.

 

La victoria en las Paso del Frente de Todos, sirvió para exhibir la inconsistencia en materia política y económica del Gobierno Cambiemos pero también lo desnudó en su más patética y letal obscenidad.

Es que si algo le faltaba a la banda instalada en La Rosada desde diciembre de 2015, era intentar mejicanear a esa otra banda mafiosa global conocida como “los mercados”, que vienen haciendo su super-veranito, merced a la política de libre flujo de capitales que propicia el ejecutivo.

Pero, al parecer, la banda gobernante se pasó de la raya cuando el viernes difundió encuestas falsas que presentaban un escenario de paridad en las Paso, entre Alberto Fernández y Mauricio Macri.

La maniobra tuvo dos momentos. El primero operó sobre el círculo rojo, lo que llevó a que en algunos casos se provocara una auto-compra de acciones y bonos para mejorar la cotización, ya que el escenario que anticipaban las encuestas falsas, propiciaba una toma de ganancias extraordinaria merced a un segundo Gobierno Macri.

El otro objetivo fue influenciar al electorado con la propalación de la “buena nueva”, es decir, darle insumo a la massmedia de gobierno para mostrar la suba de acciones como parte del apoyo del “mercado” a la reelección de Macri.

Así las cosas, el terrorismo económico que se instala hoy lunes con pizarras que venden dólar a 65 pesos, es la respuesta de los “mercados” a la mejicaneada gubernamental,pero también es la consecuencia lógica de la estrategia económico-financiera del Gobierno Cambiemos.

La corrida cambiaria, exhibe el descontrol en el que todas las variables financieras están desde hace rato, como consecuencia de las políticas gubernamentales.

Y el “pánico” de la “city”, no es otra cosa que la cortina de humo, detrás de la que ocultan otra toma de ganancias exorbitante, los actores de lo peor de la especulación financiera que Macri propició desde que entró en La Rosada.

La corrida cambiaria, pone en jaque la política financiera basada en la construcción de burbujas que, como las Leliq, están destinadas a estallar en cualquier momento.

Es que la Presidencia Macri metió al país en el corsé de la extrema financierización, lo que lleva a que una corrida cambiaria pueda derivar en una corrida bancaria.

Pero, fundamentalmente, ese universo de timba y prebendas, llevó a una formidable megadevaluación que va a impactar terriblemente en todos los precios de una economía que el Gobierno Cambiemos dolarizó –especialmente- aquellos de los alimentos y tarifas que están atados al precio de la moneda estadounidense.

 

El Hundimiento

Queda claro que, tal como dijo temprano Alberto Fernández, se está ante una maniobra que habrá que investigar y sancionar penalmente ya que para perpetrarla, el ejecutivo habría utilizado fondos públicos como aquellos de la Anses.

Pero también es evidente que esto no es otra cosa que un nuevo capítulo –quizás el último- de una historia que se inauguró en diciembre de 2015, que provocó una feroz transferencia de riqueza desde el universo del trabajo hacia lo más concentrado del universo del capital financiero transnacional que actúa, en el país, con total impunidad.

Pero, además de la feroz y apresurada toma de ganancias que pretenden quienes se ven traicionados por el propio Gobierno Cambiemos, la maniobra también busca tener un efecto disciplinador para la sociedad.

“La única pregunta que puede llevar al milagro para mí es: ese ciudadano que alguna vez votó a Macri, que ahora lo dejó de votar enojado porque tuvo que echar tres empleados del negocio, porque no llegaba a fin de mes ¿ mañana cuando vea el escenario de que con su voto le abrió la puerta a la posibilidad del regreso del chavismo en la Argentina, se va a asustar el que quiso asustar a Macri?”.

De esta manera, al filo de la hora 21 del domingo y con un rictus oscuro en su rostro, Alfredo Leuco apuntalaba una línea argumental que –desde temprano- el lunes mismo el troll-center de Cambiemos ya estaba diseminando.

La maniobra es burda, pero en ella descansa parte de las esperanzas gubernamentales. Se basa en invertir la carga de la prueba, esto es, endilgarle a los ganadores de las Paso –y a quienes los votaron- la responsabilidad por el estallido de una economía que, si se produce, tiene como responsable casi exclusivo al Gobierno Macri.

En esa línea, también desde las primeras horas del lunes y todavía sin reacción al feroz sopapo que le dieron las urnas, Macri reunía a su gabinete y se esperaba que -con el correr del día- se sumara María Eugenia Vidal en un encuentro que convocaría a la mesa chica de Cambiemos.

En su libro El Hundimiento, el historiador Joachim Fest, cuenta que mientras el Ejército Rojo se aprestaba a dar su ofensiva final sobre Berlin, Adolf Hitler le encomendó a quien estaba al frente de las defensas de la capital del Reich, Helmuth Weidling, que abriera las compuertas del río Spree para inundar los túneles del subterráneo.

El historiador señala que, aunque le advirtieron que quizás esta maniobra podría retrasar un poco la caída del Reich, estaba claro que asesinaría a cientos de civiles alemanes que se refugiaban ahí. El führer ordenó seguir adelante.

La cita histórica ejemplifica de qué manera el carácter criminógeno que está inscripto en el ADN del capitalismo, se potencia a niveles extremos cuando sus intérpretes se sienten acorralados.

Fernández fue claro cuando señaló que es responsabilidad de Macri y su staff gobernante -que incluye al Banco Central- evitar que la contingencia que plantea la derrota del oficialismo en las Paso, signifique un nuevo zarpazo letal para el pueblo que –como nunca antes-, desde diciembre de 2015, perdió tanto en tan poco tiempo.

El ejecutivo y el Central tienen las herramientas para evitar que la factura que le pasan los mercados por la mejicaneada que el propio gobierno les hizo el viernes, se convierta en otro golpe a la mesa de los argentinos.

El Gobierno Cambiemos tiene herramientas, en todos los casos, para intentar morigerar el impacto social de la megadevaluación que provocó. Puede vender más opción de dólar futuro, seguir subiendo la tasa de las Leliq e incluso terminar de reventar en la venta contado, lo que queda del préstamo del FMI.

Todas estas alternativas plantean profundizar lo que ya hizo y son sólo paliativos que pueden aportar a que logre cierta estabilidad de coyuntura. Pero que a la vuelta de la esquina, provocarán más enfriamiento de la economía, esto es más recesión que en el actual escenario va asociada a más inflación.

Pero, fundamentalmente, aportarían a dejar un escenario todavía peor de cara a 2020, con un riesgo país disparado, sin crédito externo, con el préstamo del FMI dilapidado y un defalut en el horizonte.

Como se ve, cada instante de Gobierno Cambiemos vuelve más pesada la herencia que dejará. Pero también la propia crisis política que tiene hacia adentro de sus fronteras, lo vuelve todavía más peligroso.

Al borde de una actitud psicótica, lejos de cualquier autocrítica, al promediar la tarde de hoy, Macri utilizó el estrado presidencial para sentarse junto a Miguel Ángel Pichetto (que al menos por ahora es sólo un candidato), para dar su versión de lo que pasa.

La síntesis de sus dichos es clara: desde su particular mirada, la culpa es del “kirchnerismo” que no se supo ganar la “confianza del mundo”.

Eso sí, desentendiéndose de que desde hace casi cuatro años es presidente, deslizó: “estoy aquí para ayudar en lo que pueda”.

¿Pero de qué va ese mundo al que alude Macri? La respuesta se puede sintetizar en el escenario de extrema financierización en el que se propone avanzar en un segundo mandato, pero también en aquel que comprometió con el sector de la burguesía local que, en otros momentos del desarrollo capitalista, se jactaba de ser Capitanes de la Industria.

Este sector, que por la propia dinámica de desarrollo del capitalismo, está cada vez más lejos del capital productivo y más enmarañado con el financiero, exige reformas absolutamente regresivas en la relación entre los universos del capital y el trabajo.

En este sentido, Macri prometió la reforma laboral, pero también acabar con los sistemas público, universal y gratuito de Educación, Salud y jubilaciones.

De ahí que pretenda endilgar la situación actual que su propio gobierno creó, a la alternativa que cuestiona ese camino.

Por eso, en este escenario, aquellos que durante estos casi cuatro años construimos oposición y aportamos al triunfo en las Paso, debemos proteger lo logrado el domingo con la mejor herramienta que tenemos, la movilización popular para enfrentar a todo aquello que representa un Gobierno cambiemos que –pese a la derrota electoral- todavía tiene capacidad de fuego y, en su caída, amenaza con llevarse puesto todo.

 

america latina

Fuente: La Nota digital

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