Cuáles son los países que aplican otras estrategias frente a la pandemia

V. Paso

 

Entre ellos se encuentran: Gran Bretaña, Japón, México y Nicaragua. ¿Qué son los grupos de inmunidad de rebaño?

 

México y Nicaragua

Podemos leer en el Portal de la BBC que frente a la tendencia general de clausurar fronteras y decretar encierros obligatorios para frenar la expansión del coronavirus, México y Nicaragua no cerraron fronteras aéreas ni impusieron restricciones a la entrada de viajeros por avión. Tampoco anunciaron cuarentenas obligatorias ni toques de queda.

En México, desde el 28 de febrero las autoridades sanitarias recomendaron “dejar de saludarse con un beso o con la mano para evitar contagios”. El 19 de marzo el gobierno recomendó (no obligó) de manera pública a la población que se quedara en casa “si no es indispensable” salir.

En Nicaragua tras conocerse los primeros contagios, el gobierno “desplegó a cientos de brigadistas para acudir casa por casa y ofrecer información y consejos de prevención” sobre el coronavirus.

Luego informaron desde el gobierno que “cualquier aglomeración o acercamiento de más de un metro no se debe hacer, porque pone en peligro a quien va a esa casa a educar y a la familia que lo recibe”.

 

 

Grupos de Inmunidad de Rebaño

Ya comentamos anteriormente que el Gobierno británico ha decidido seguir una estrategia en cuatro fases para detener el avance del coronavirus.

Indica el sitio The Conversation que la primera fase, similar a la del resto de países, fue la de contención, aislando a los primeros casos, buscar a los contactos y mantener su cuarentena.

La segunda fase, denominada de retardo, es la que es radicalmente diferente a la del resto de países y a las recomendaciones de la OMS. Consiste en proteger a los más vulnerables (ancianos y enfermos crónicos) pero dejar que el coronavirus se propague por el resto de la población. El objetivo de esta segunda fase es que se infecte un número suficiente de personas como para adquirir inmunidad de rebaño.

 

 

Qué significa

La inmunidad de rebaño, también conocida como inmunidad colectiva o de grupo, se da cuando un número suficiente de individuos están protegidos frente a una determinada infección y actúan como cortafuegos impidiendo que el agente alcance a los que no están protegidos.

Generalmente este tipo de protección se busca a través de la vacunación. Pero “en el caso de la infección por coronavirus, al no disponer de vacunas, la esperanza es que con el tiempo llegue a haber tantos individuos que ya han superado la infección (de forma clínica o subclínica) que el virus no encuentre fácilmente personas susceptibles a las que infectar”, por lo que se cortaría la transmisión.

En el caso de SARS-CoV-2 se ha calculado que esta inmunidad de rebaño surge cuando “más del 70 % de las personas están protegidas”. Uno de los factores que afectan a este valor es el Ro (número reproductivo básico), que estima a cuántas personas puede transmitir un individuo infectado un determinado agente.

Los Ro más altos son los del sarampión y el de la tos ferina, entre 12 y 18. Esto implica que más personas tienen que estar protegidas (cerca del 94 %, que sería el valor de la inmunidad de rebaño) para cortar la transmisión, que cuando el Ro es de 4 a 7, como en el caso de las paperas, en el que la inmunidad de rebaño es del 75 al 86 %.

En el caso de SARS-CoV-2, “el Ro se ha estimado en 3,28, aunque puede variar dependiendo de múltiples factores”.

 

 

 

JAPÓN

Más allá de la cancelación de algunos eventos deportivos (sin contar los Juegos Olímpicos, cuyo aplazamiento lo decidió el Comité Olímpico Internacional) y el cierre de escuelas, los japoneses siguen haciendo su vida “de manera más o menos normal”.

Podemos leer que al contrario de otros países que recurrieron al aislamiento social para limitar la propagación del virus, “los japoneses han elegido seguir agolpándose en eventos públicos como el avistamiento de los famosos cerezos” que en esta época del año comienzan a florecer.

 

 

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