Supermercados municipales y alimentos accesibles: la apuesta de Nueva York que reabre el debate sobre el rol del Estado.

La decisión del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani de impulsar cinco supermercados públicos —uno por cada distrito de la ciudad— volvió a instalar un viejo debate económico: ¿hasta dónde debe intervenir el Estado para garantizar el acceso a bienes esenciales como los alimentos?

La iniciativa busca enfrentar el fuerte aumento del costo de vida en una de las ciudades más caras del mundo. Según datos oficiales difundidos por la administración local, los precios de los alimentos en Nueva York crecieron cerca de un 66% entre 2013 y 2023, muy por encima del promedio nacional estadounidense.

El proyecto contempla una inversión pública de unos 70 millones de dólares para abrir supermercados con precios “justos y estables”, especialmente en barrios populares y de clase media afectados por la inflación. La primera experiencia se desarrollará en East Harlem y luego avanzará sobre otros distritos, incluido el Bronx, una de las zonas con mayores niveles de pobreza de la ciudad.

DEBATE

Pero detrás de los supermercados municipales aparece una discusión mucho más profunda. Durante décadas, el pensamiento económico dominante sostuvo que el mercado debía regular por sí solo la oferta y los precios. Sin embargo, las sucesivas crisis económicas, la inflación global y el encarecimiento de los alimentos reabrieron la discusión sobre la necesidad de una intervención estatal más activa.

La propuesta de Mamdani expresa justamente esa tensión. Por un lado, sectores empresariales y cadenas privadas cuestionan que el Estado compita en el mercado alimentario y advierten sobre posibles distorsiones. Algunos comerciantes sostienen incluso que los supermercados públicos podrían afectar a pequeños negocios de cercanía.

Por otro lado, los defensores del plan afirman que el acceso a la alimentación no puede quedar exclusivamente sujeto a la lógica de rentabilidad privada. Bajo esa mirada, el Estado debe intervenir cuando el mercado no garantiza derechos básicos o cuando los precios expulsan a millones de personas del consumo esencial.

La experiencia también revela un cambio político más amplio en Estados Unidos. En una sociedad históricamente identificada con políticas de libre mercado, comienzan a crecer propuestas vinculadas a precios justos, viviendas accesibles y servicios públicos fortalecidos. Mamdani, identificado con sectores progresistas y socialistas democráticos, representa parte de esa nueva corriente política.

PLANETARIO

El debate excede a Nueva York. En distintas partes del mundo, el aumento del precio de los alimentos, la concentración económica y la pérdida de poder adquisitivo empujan a muchos gobiernos a intervenir más activamente en áreas consideradas estratégicas.

La pregunta de fondo es simple, aunque profundamente política: cuando comer se vuelve cada vez más caro, ¿debe el Estado limitarse a observar el mercado o intervenir para garantizar precios accesibles y derechos humanos? Nueva York acaba de dar una respuesta que seguramente seguirá generando una fuerte discusión global.

F. Castro

imagen. archivo

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