La querella solicitó penas de hasta 5 años y tres meses para productores y aplicadores agropecuarios y la fiscalía 2 años para funcionarios responsables de las fumigaciones con agrotóxicos sobre suelo, agua y personas de Pergamino.

La voz de las familias afectadas

Sabrina Ortiz y Alejandra Bianco brindaron a Canal Abierto su mirada al salir de la audiencia de alegatos de la querella. En el Juicio a productores y funcionarios por el patrón de fumigaciones con agrotóxico en la localidad de Pergamino, provincia de Buenos Aires, las víctimas y querellantes hablaron de lo que significó para ellas este momento después de muchos años de lucha: “Certezas son las que sobran. Rigor científico sobra. Los agrotóxicos enferman y matan. La prueba científica es contundente: se ha demostrado que los agrotóxicos han causado daño en los genes de los padres, de los niños” alega Sabrina Ortiz, abogada, madre, víctima y querellante en la causa.

«Encontramos 56 casos con diferentes patologías, en su mayoría cáncer, en diez manzanas. Fue realmente muy alarmante. El barrio completo estaba enfermo, pero nadie lo decía. Habíamos naturalizado lo que nos estaba pasando.»

Sobre la duración del proceso: «Fue largo, fue extenso, mucha espera, mucha tristeza, mucha emoción, mucha alegría, muchas pérdidas. Pero no fue azarosa esta lucha. Necesitamos que la medida cautelar de 1.095 metros se amplíe hacia el resto de los pueblos y las escuelas rurales.»

“El juicio va a dar una buena lección a la comunidad. Pero la vida también continúa y tenemos que seguir luchando para que no nos sigamos enfermando y que las futuras generaciones puedan tener una vida con salud, que es un derecho” cierra Alejandra Bianco.

Respecto a la extensión del proceso judicial, se destacó su carácter prolongado y agotador, marcado por una profunda carga emocional que incluyó desde la tristeza por las pérdidas sufridas hasta momentos de esperanza. Esta lucha persistente busca objetivos concretos: Lograr que la actual medida cautelar, que establece una distancia de 1.095 metros, se extienda para proteger a otros pueblos y escuelas rurales. Sentar un precedente que sirva de lección a la comunidad sobre la importancia de la salud. Garantizar el derecho a una vida sana para las generaciones venideras.

El abogado Quintana, quien junto a Fernando Cavaleiro patrocina esta causa que acumula ocho años de instrucción, 16 audiencias y más de sesenta testimonios, cerró citando a Atahualpa Yupanqui: “No hay cosa en la tierra más importante que Dios. Y es que nadie escupa sangre para que otro viva mejor”.

imagen. archivo

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