Buzzi admitió que el lock out agropecuario tuvo escasa adhesión y abrió la polémica

El titular de la Federación Agraria (FAA) advirtió que “no tuvo muchos productores movilizados como en 2008”. Al mercado de Liniers ingresaron 1924 cabezas de ganado, mientras que durante la crisis de la 125 no se habían registrado operaciones.

El presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, cometió un acto de “sincericidio” y reconoció que el lockout patronal nacional que concluye a la medianoche de hoy, después de siete días de cese de comercialización de granos y carne, registró una escasa adhesión entre los productores que se mostraron más inactivos que en otros paros agropecuarios.
La medida de fuerza “no tuvo muchos productores movilizados como en 2008”, admitió Buzzi cuando los propietarios de campos salieron masivamente a manifestarse en contra de la Resolución 125 que proponía un sistema de retenciones móviles para los granos. El dirigente de Federación Agraria incluso fue más allá al insinuar el escaso interés que mostró el lockout entre los productores del interior del país. “No están los piquetes de otros tiempos”, y se concentran más en la provincia de Buenos Aires “en donde están más calentitos”, admitió el dirigente agropecuario.
Esta expresión de Buzzi se constató en los hechos. Hubo algunas entidades del interior que directamente no se plegaron a la medida de fuerza y la repudiaron. Por ejemplo, el presidente de la Sociedad Rural de Catamarca, Francisco Sotomayor, aclaró que la filial provincia no adhirió.
El productor dijo que “respeta” la medida de fuerza, pero no comparte “en absoluto” el reclamo de la Mesa de Enlace, y cuestionó a las entidades nacionales por “generalizar” el paro.
“Estamos tranquilos, pero molesta que se hable de un paro nacional y que se nos incluya, ya que somos una entidad autónoma y autárquica”, indicó Sotomayor.
Sin embargo, lo que disparó la polémica fueron las declaraciones del propio Buzzi admitiendo el desinterés y la escasa presencia de los productores en las rutas.
Sin hacer una referencia explícita a los dichos de Buzzi, uno de sus aliados en esta batalla contra la política económica productiva, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Biolcati, lo corrigió al afirmar que “el paro fue un éxito absoluto” y de paso, por si hiciera falta, agregó que “la Mesa de Enlace está más unida que nunca”.
Tiempo Argentino intentó comunicarse al menos en cinco oportunidades con Biolcati, pero el ruralista optó por hacer silencio y no responder las preguntas. En cuanto al impacto objetivo de la medida, el lockout registró un acatamiento dispar que puede evaluarse –como suele ocurrir en estos casos– con el vaso medio lleno o medio vacío, según quién formule el análisis.
Sin embargo, en términos generales, el lockout mostró un impacto relativo en la comercialización de carne y de granos aunque se observó una notoria diferencia respecto a la fortaleza y las repercusiones de la extensa medida de fuerza que perjudicó a toda la población en 2008.
Por ejemplo, desde el 6 de junio pasado, fecha en la que se puso en marcha el lockout nacional, el ingreso de cabezas de ganado al mercado de Liniers se redujo notoriamente con respecto a su operatoria normal. Entre el 6 y el 11 de junio entraron en el Mercado de Hacienda 1924 vacunos, cuando en una semana normal el ingreso oscila entre los 7000 y los 8000. Pese a ello, la cifra es ostensiblemente superior a la de 2008, cuando en los picos del lockout contra la Resolución 125 las cabezas de ganado que desembarcaban en Liniers se contaban con los dedos de las manos. “Ahora, en cambio, los frigoríficos estaban prevenidos y aumentaron su stock para no tener inconvenientes, y eso garantizó que no hubiera desabastecimiento ni aumentaran los precios en las carnicerías y los supermercados”, explicó una fuente oficial. Además, el sector ganadero es uno de los que más ha repuntado en los últimos tiempos, producto de los precios sostenidos. El segmento de la economía es uno de los que se ha recuperado en los últimos dos años, producto de una mejora sostenida en los precios del ganado en pie. También influyeron positivamente otros elementos asociados a los cambios en la comercialización que sufrió en los últimos 15 años el negocio ganadero. Hasta mediados de los ’90, cerca del 30 ó 35% de la carne que se comercializaba en las carnicerías de la Capital y de la provincia de Buenos Aires pasaba por el Mercado de Liniers, pero en los últimos tiempos esta tendencia se ha revertido y ahora sólo un 5% se hace por esta vía, ya que cada vez más los feedlots mantienen una negociación directa con los frigoríficos sin pasar por Liniers. De cualquier manera, se observó un mayor movimiento en el mercado vacuno, que sigue siendo un marco de referencia para el movimiento comercial del sector.
En lo referente a la negociación de granos también existen evaluaciones contrapuestas. Los dirigentes agropecuarios pusieron el énfasis en que algunas operaciones de comercio exterior se vieron frustradas por el lockout agropecuario. Por su parte, en el gobierno admitieron que los controles de los productores en las rutas afectaron el normal desenvolvimiento del transporte, pero no comprometieron los envíos de granos que estaban pactados con anterioridad porque “embarcar un envío tiene un costo muy alto y los exportadores hicieron hasta lo imposible por cumplir”. Por su parte, Alberto Rodríguez, director Ejecutivo de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), se colocó en el medio entre una y otra posición. “Es cierto que algunos embarques no salieron pero este paro no tiene nada que ver con 2008, cuando el impacto fue mayor porque se extendió mucho más en el tiempo.” Mañana se develará la incognita: se sabrá si la Mesa de Enlace duplica la apuesta e insiste con estas medidas de fuerza o finalmente elige sentarse a negociar con el gobierno y buscar una solución consensuada para un conflicto que nació a partir de una decisión del gobierno bonaerense de actualizar el impuesto inmobiliario rural, cosa que no se hacía desde hace más de 50 años, y que la Mesa de Enlace aprovechó políticamente para declararle otra guerra al modelo productivo.

Fuente: Tiempo Argentino

(La Nota digital)