Muebles de la triple infamia

El gobernador de Entre Ríos resolvió restituir a Paraguay los muebles que fueron del presidente Francisco Solano López, incautados por la Aduana de Buenos Aires durante la guerra. Están en un museo de esa provincia.

Por Eduardo Videla

La guerra de la Triple Alianza, contra el Paraguay, no sólo representó el aniquilamiento de ese país y el exterminio de parte de su población. Incluyó el saqueo de bienes, entre ellos, los muebles de quien era su presidente, Francisco Solano López. Después de un largo recorrido, ese mobiliario fue a parar al Museo Martiniano Leguizamón, de Paraná. Ahora, el gobernador de Entre Ríos decidió devolver esos muebles al Estado paraguayo. Buscará hacerlo efectivo este jueves, cuando viaje a ese país junto con la presidenta Cristina Fernández, para la asunción del predidente Horacio Cartés.

“La restitución de estas propiedades del mariscal Francisco Solano López es un gesto de Entre Ríos para pedir perdón desde lo simbólico por el daño que ocasionó a la gran nación paraguaya esa vergüenza nacional que fue la Guerra de la Triple Alianza”, afirmó Urribarri. El gobernador había firmado un decreto en diciembre de 2011, al comienzo de su segundo mandato, por el que establece la restitución de esos bienes. Pero la destitución del presidente Fernando Lugo, en junio de 2012, le puso un freno a esa intención.

Esos muebles nunca estuvieron en poder de Solano López. “Los encargó a Alemania, pero fueron incautados por la Aduana, en Buenos Aires, cuando llegaron, en plena guerra. Después fueron a remate y los compró Anacarsis Lanús, quien –oh, casualidad– fue enviado de Bartolomé Mitre a Paraguay”, dijo a Página/12 el secretario de Cultura de Entre Ríos, Pedro Báez.

Lanús era un comerciante que hizo una gran fortuna como proveedor del Ejército durante la guerra de la Triple Alianza (entre 1865 y 1870), y luego, para la llamada Campaña del Desierto, nombre con el que la historia oficial designa al exterminio de los pueblos originarios. Lanús se quedó entonces con muebles del presidente Solano López y sus descendientes decidieron donarlo al museo de Paraná, en 1969. “Son cuatro sillas, una mesa grande y dos mesitas chicas, dos sillones, un sofá, un vestidor con espejo y un armario de vidrio y madera, que tiene talladas inscripciones en alemán. Todos de factura artesanal”, describió la directora del museo, María Mathieu.

Los muebles estuvieron expuestos en el museo, a partir de 1985, pero el gobernador Urribarri decidió que era “una falta de respeto” para con el pueblo paraguayo la exhibición de lo que no era otra cosa que un botín de guerra. “Nuestra decisión de realizar esta restitución de manera pública y con modalidades de ceremonia de Estado es reveladora de una voluntad política de construir la amistad de nuestros países sobre la verdad. aunque ésta sea cruel y vergonzante para nosotros”, destacó el gobernador.

Fuente: Página 12

(La Nota digital)