¿Qué es el Cilicio?

En el cristianismo primitivo el uso del cilicio para mortificar la carne llegó a ser muy frecuente entre los ascetas, los penitentes, y aquellos personajes mundanos que buscaban expiar el lujo y la comodidad prohibidos por el mandato bíblico.

Un cilicio es un accesorio utilizado para provocar deliberadamente dolor o incomodidad en quien lo viste. Su uso estuvo extendido durante mucho tiempo en las diversas comunidades cristianas como medio de mortificación corporal, buscando así combatir las tentaciones y, sobre todo, la identificación con Jesucristo en los padecimientos que sufrió en la Pasión y los frutos espirituales que de ella se derivan.

En el cristianismo primitivo el uso del cilicio para mortificar la carne llegó a ser muy frecuente entre los ascetas, los penitentes, y aquellos personajes mundanos que buscaban expiar el lujo y la comodidad prohibidos por el mandato bíblico (Mateo 19).

San Jerónimo menciona el uso del cilicio entre Santos de los primeros siglos como San Atanasio, Juan Damasceno y Teodoreto. En esa misma época, San Casiano de Imola desaprobó su uso, afirmando que satisfacía a la vanidad de quienes se mortificaban, y que estorbaba la aplicación al trabajo manual.

En época de San Agustín de Hipona, los bautizados adultos vestían el cilicio simbólicamente durante parte de la ceremonia. En la Edad Media, la mayoría de las órdenes monásticas adoptó su uso; de esta época data la práctica de hacerla de delgados alambres, para incrementar el malestar. Los penitentes lo vestían durante el Miércoles de Ceniza, y el altar de la iglesia se cubría con un paño de este material durante la Cuaresma.

SIGLO XXI

Modernamente, sólo unas pocas órdenes continúan usándolo; los Cartujos y las Carmelitas son los únicos que prescriben su uso en la regla, mientras que en otras órdenes el cilicio y las disciplinas se reservan al uso voluntario o prescrito individualmente. En lugar de la camisa de pelo o metal, se emplea también una cadena o cinturón metálico dotado de puntas que se ata firmemente al muslo o la axila; las heridas provocadas por el cilicio no dan lugar a sangrado pero dejan marcas visibles. En el Opus Dei la recomendación a los numerarios es usarlo diariamente durante dos horas, con excepción de domingos y festivos.

FUENTE

(La Nota digital)