Conmoción en el pueblo

El párroco de la localidad de Lucas González fue acusado por dos monjas por un supuesto abuso de monaguillos. El cura dejó el pueblo. Un sector de los vecinos lo respalda.

La localidad entrerriana de Lucas González, de apenas 4558 habitantes, está conmocionada por una denuncia de pedofilia en contra del cura de la parroquia local San Lucas Evangelista. El sacerdote, que fue denunciado ante la Justicia por dos monjas de la congregación Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas, es muy querido, al punto de que algunos vecinos realizaron anoche una marcha para expresarle su apoyo. El párroco, nacido en Medellín, Colombia, llegó a Entre Ríos hace más de diez años. Se llama Juan Diego Escobar Gaviria y el sábado abandonó Lucas González, ubicada a 130 kilómetros de Paraná, por indicación del arzobispo de la provincia, Juan Alberto Puiggari, quien ordenó además la realización de una investigación diocesana sobre lo ocurrido.

Las religiosas que denunciaron a Escobar Gaviria forman parte de la dirección del Colegio Castro Barros, que funciona en el edificio a la parroquia. El chico que dice haber sido abusado tiene 11 años y se desempeñaba como monaguillo. Escobar Gaviria, nacido el 13 de mayo de 1958, desde que se ordenó sacerdote se sumó a la Cruzada del Espíritu Santo, una congregación que en Argentina tiene a su cabeza máxima, Ignacio Peries, uno de los curas “sanadores” más conocidos, responsable de la Parroquia Natividad del Señor, en Rosario. La Cruzada del Espíritu Santo todavía no es reconocida por el Vaticano.

Las primeras en tomar conocimiento de la denuncia –serían dos los niños abusados– fueron las dos monjas, quienes informaron de inmediato al arzobispo Puiggari. El jefe de la Iglesia entrerriana les aconsejó que fueran a la Justicia y el jueves viajó a Lucas González. Luego de la misa de ese día, le pidió a Escobar Gaviria que abandonara la parroquia; el cura se fue en la madrugada del sábado.

La familia del chico de 11 años –el segundo niño tiene 9– estaría dispuesta a impulsar la causa, a pesar del temor que tiene por la repercusión pública del caso y el perjuicio que podría acarrear para su hijo. Los fiscales Federico Uriburu y Rodrigo Molina, a cargo del caso, esperaban para hoy el testimonio de la familia, luego de escuchar a las dos religiosas. Aunque se confirmó la situación planteada, la Iglesia de Entre Ríos eludió informar sobre el paradero actual del cura imputado.

“Por ahora tenemos solamente la presentación de las dos monjas. Estamos esperando la denuncia de los padres del menor”, informaron fuentes judiciales. Las monjas, una de Lucas González y la segunda de Córdoba, hicieron la presentación ante el defensor oficial de la justicia de Nogoyá, Oscar Eduardo Rossi, quien luego le pasó las actuaciones a los fiscales. Se dice que en los próximos días se concretaría la segunda denuncia contra Escobar Gaviria.

El cura denunciado fue el único eclesiástico que salió a defender públicamente al sacerdote Marcelino Moya, denunciado por un médico y un estudiante de Derecho por abusos cometidos supuestamente en los años 1992 y 1997, en la parroquia de Villaguay. Escobar Gaviria fue también quien alojó a la madre superiora del convento de Nogoyá, Luisa Toledo, luego de que fuera retirada del cargo por las denuncias de torturas realizadas por las carmelitas descalzas.

Escobar Gaviria, antes de llegar a la parroquia San Lucas Evangelista, estuvo un tiempo en Timbúes, un pueblo ubicado a 135 kilómetros de Santa Fe capital. En un reportaje que le hizo un medio local, aseguró que en ese lugar supo que podía ser “cura sanador” cuando una mujer con ceguera irreversible fue a pedirle ayuda. “Yo me negué (…), pero no me hizo caso y ella misma me agarró las manos y se las puso sobre los ojos. A los quince días volvió diciendo que yo la había sanado (…) Ahí ya vi yo el signo de que el Señor quería que yo empezara a hacer bendiciones.”

Muchos de los pobladores de Lucas González manifestaron su apoyo al cura colombiano y anoche realizaron una marcha para respaldarlo porque creen que es inocente. “Mi nieto fue monaguillo del padre Juan Diego, jamás el padre hizo algo con los chicos. Todas estas son manipulaciones, yo a quien denunció no le creo nada, está ensuciándolo al padre para que se vaya del pueblo”, aseguró María Rosa, una vecina entrevistada por el periodista Sebastián Bodeman, de Radio Integral, de la ciudad de Maciá. “Mi nieto, que hoy tiene 18 años, fue monaguillo y con otros amigos van a salir a defender al padre porque prácticamente se criaron con él”, recalcó la mujer.

Fuente: Página 12

(La Nota digital)