S. V. Miguez

Nos espanta la muerte, pero también nos espanta la cultura machista que es su origen. Tres ejemplos.

1- Un prefecto denunciado por violencia de género mata a dos mujeres con su arma reglamentaria (nadie tomó la precaución de quitarle el arma, ni de hacer valer la denuncia por violencia de género, ni la restricción perimetral, ni asistirlo psicológicamente siendo que su perfil de Facebook daba cuentas claras de su violencia? Podríamos llamar cómplices a todos los que pusieron like en sus posteos cargados de odio hacia las mujeres, de estigmas? y los que pusieron “me gusta”… qué piensan de las muertes?)

2- La policía que dijo en un comunicado oficial que “lamenta el fallecimiento” de la cabo Romina Ibarra y no habla en ningún caso de “femicidio”. La misma policía que a través de su representante de Concepción del Uruguay habla de “crimen pasional” y que la mató porque estaba loco de celos (¿) (sic)

3- El procurador García dice no ver en qué cambia la declaración de “emergencia”; es el mismo que antes justificó que en el caso Eva Rueda de Concordia se aplicara la figura de “homicidio doblemente agravado por el vínculo” en lugar de “femicidio”. Una justicia que a nivel nacional cuenta con un juez como Geminiani que recusó a la fiscala Paloma Ochoa por participar en la protesta de #NiUnaMenos en defensa de los derechos de las mujeres y contra la violencia de género el 19 de octubre último: http://www.pagina12.com.ar

Varios ejemplos de un mismo tenor.

(La Nota digital)

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