Tremenda odisea de una familia con ochos hijos atrapada y aislada por el agua.

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Ocurrió en Talita, donde el agua golpeó con toda su fuerza. La familia estuvo sobre el techo de la vivienda, durante casi cinco horas hasta que bajó el agua y llegó la ayuda. Los niños flotaron dentro de un tanque para ser evacuados.

La jornada de este domingo fue atípica para cientos de vecinos de Concepción del Uruguay que se vieron atrapadas en una situación desesperante ante el avance implacable del agua; la situación obligó a decenas de rescates en plena madrugada durante una lluvia torrencial que no paró durante casi 12 horas, y en el peor de los casos, aislados y sin poder recibir ayuda.

Este fue el caso de Daniel Ramírez, un uruguayense de 41 años que junto a su esposa y sus ocho hijos vivió una verdadera odisea durante el diluvio, rodeados por el agua que avanzó con una fuerza y una velocidad inusitada, generando verdaderos torrentes que amenazaron su vivienda y la integridad de toda su familia.

“A las cuatro de la mañana, la nena se dio cuenta que los perros se habían subido a la escalera de la casa, cuando salí a ver estábamos rodeados por el agua, no lo podía creer”

Eso fue a las 4 de la mañana. El agua caía sin parar y comenzó a inundar toda la zona.

Ramírez vive en la zona de Talita, un kilómetro y medio al sur de la comisaría del lugar, un lugar que sabe que se inunda, pero jamás como en esa noche.

“Nosotros tenemos la casa elevada, un metro, un metro veinte, más o menos, pero lo de anoche nunca nos había pasado”

Apenas visto que el agua había rodeado la vivienda, Ramírez preocupado porque tenía el auto de su cuñado en el lugar, corrió con dos de sus chicos más grandes para tratar de moverlo del lugar hacia un espacio más alto. “Pero cuando estuvimos arriba, la correntada se vino con todo y nos arrastró lejos y el agua seguía subiendo, además con una fuerza tremenda que no nos dejaba volver, tuve que poner a mi hija y mi hijo sobre el techo del auto para tratar de protegerlos y ver que no lo arrastrara más lejos. Así estuvimos desde las cuatro y pico hasta casi las 10 de la mañana”, recordó.

Mientras tanto, en su casa, su esposa y sus otros seis hijos se refugiaban sobre las cuchetas de los chicos porque el agua había sobrepasado todos los límites y alcanzó más de 2,10 metros.

Cuando el agua bajó, la familia pudo regresar a su casa. “Como me arrepiento de haber puesto en riesgo la vida de mis dos hijos con lo del auto, pero no sabía que iba ser tan jodido todo esto, en la casa teníamos a los chicos en las cuchetas porque toda la casa se inundó, las cosas me las llevó agua con la correntada, lo que quedó está desecho y no sirve nada, estamos sin nada, para nosotros es terrible lo que nos ha pasado”, se lamenta Daniel recordando la tremenda noche que han pasado.

Ya de día, como pudieron, y cuando la situación no dio para más en ese lugar, se trasladaron hasta una casa vecina donde se refugiaron sobre el techo, lo único que había quedado como espacio seguro ante el avance del agua.

Personal de Prefectura intentó llegar en horas de la mañana en una moto de agua de la fuerza, pero la correntada impidió la llegada del vehículo y hubo que intentar por otros medios.

El traslado de los chicos hacia un lugar seguro para su evacuación demandó maniobras arriesgadas. A través de un cable tendido se fueron pasando de a uno, para los más chicos armaron una provisoria embarcación con un tanque plástico de agua al que le sacaron la parte de arriba y allí metieron a los nenes para llevarlos flotando hasta el nuevo punto sin agua.

“Nos quedamos sin nada, todo está perdido, hoy estamos en la casa de mi mamá, pero no se qué vamos a hacer ahora, de Prefectura me dijeron que no puedo volver ahí, pero nadie entiende que es lo único que tenemos, no tenemos otra casa, necesitamos ayuda, perdimos todo”

(La Nota digital)

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