E. de la Serna

Después de mentir desde el primer día diciendo que “no quiero una justicia macrista” en su discurso inaugural, el posverdadero presidente quiso introducir “por una ventana” dos miembros de la Suprema corte de Justicia. Los dos elegidos aceptaron el modo aunque – después – este fuera suspendido a la espera del voto en el Congreso con lo cual su desempeño en el Tribunal quedó marcado desde antes del origen como “macrismo explícito”. El voto de estos fue conseguido con la complicidad de gran parte de los senadores (solo 12 votaron contra Rosenkrantz y 10 contra Rosatti). Esta nueva corte Suprema de la Ventana acaba de tirar por la ventana, precisamente, más de 20 años de lucha en favor de los derechos humanos equiparando los crímenes de lesa humanidad con delitos comunes. Los 3 jueces que votaron a favor fueron, precisamente, los dos jueces macristas y la sucesora de Carlos Fayt en la aplicación de una extraña norma que considera inconstitucional la constitución.

Es la misma corte que hace un mes desconoció las indicaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En este mismo contexto, aturdidos por el negacionismo oficial que intenta cambiar la fecha del 24 de marzo, ignorar el número de víctimas del genocidio, cajonear los procesos judiciales por los crímenes, presionar para que se conceda prisión domiciliaria a genocidas, el episcopado revive (una vez más) la teoría de los dos demonios, el Vaticano concede obispo a la diócesis castrense y las mismas políticas de la dictadura (empobrecimiento, endeudamiento, sometimiento a los EEUU, desocupación masiva, presos políticos y persecución de dirigentes sociales, represión sin límites ni controles) florecen en Argentina y otros países de la región. Entre tanto, un demente juega a la guerra poniendo en riesgo al orbe entero y una gran parte de acomodados del primer mundo responsabiliza de todo a los migrantes o musulmanes.

A lo mejor sirva todo esto para no creer que lo conquistado es intocable, para volver a tomar las armas de la palabra, el debate, la militancia y no bajarlas. Es evidente que la derecha durante 12 años se concentró en rearmarse para volver. Para deshacer todo lo conquistado. Y es evidente que debemos concentrarnos y no bajar los brazos con los dedos en “V” para saber que la reconciliación, la pacificación y la cultura del encuentro sólo será posible cuando los “enemigos” de los pobres y de la patria (sean jueces, políticos, sindicalistas, obispos o presidente) sean conquistados para la causa del pueblo, la defensa irrestricta de los pobres y la fidelidad indubitable al reino de Dios que siempre es más grande que las instituciones.

18221969_784015545108561_4454721528331760107_n

(La Nota digital)

Anuncios