“Mundos sutiles, ingrávidos y gentiles”


delizia

Pablo Javier Delicia anunció su nuevo libro en redes sociales:

Buen día, estoy muy contento,
Tengo el placer de comunicar que se ha destrabado un nudo gordiano respecto de mi nueva obra: he logrado decidir un titulo que me refleja en esta etapa como escritor, al tiempo que simboliza en forma adecuada el meta mensaje de la misma a traves de sus diversos textos.
Mi nuevo libro se titulará “Mundos sutiles, ingrávidos y gentiles” – Cuentos, imágenes & comentarios.
Tendrá la novedad de dibujos de mi hija Anna Delicia, quien aceptó convidarnos de su talento en la disciplina surrealista.
El libro se está editando a PC, pues está manuscrito, y de paso se va criticando y comentando con mis amigos Adriana de La Cruz, Gonzalo Rosas Paz, Elena Secchi, Tola Strauchler y Nicolas Foti.
Habra más novedades luego!

Pareja improbable

De lo “efímero” puede estimarse su sabor, su intensidad; del “compromiso”, en cambio, se puede pensar más en su tenor, en su nivel de constricción. Aquella una cualidad, éste un sustantivo.

Una situación, una condición, una cosa, efímera ella, se diría que está condenada a no ser, a no perdura, a no trascender… y en el extremo, a no existir. ¿Qué es de la vida de un adjetivo en soledad?

El compromiso puede ser sólido, o puede ser lábil, puede ser incondicional, o funcional dependiente; pero es concreto, es casi tangible, existe mientras lo hace su contexto, mientras existen sus razones, sus circunstancias. Un sustantivo solitario, se aburre, pero vive.

Lo efímero es la singular cualidad del pico, de lo llevado al extremo… a la cima positiva, o al abismo negativo. Pueden ser efímeras las pasiones, pero no así el amor.

Así como es el “es el serpentear libre en el aire de su cola, lo que mueve a la cometa, y no al revés”, “es el amor el que quita lo efimero de la pasión, y no al revés”. Necesitamos el amor, la seguridad, la estabilidad; pero también la pasión…condimento que en su justa medida le da impronta e identidad.

Por estas razones entiendo que no existe el “compromiso efímero”. Un compromiso “es, o no es”, al tiempo que son efímeras las cuestiones que no debían ser, que tienen el aspecto congénito de no existir más tiempo que el necesario para entender que ahí estaban… que ya se extinguieron.

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(La Nota digital)

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