Sin hada protectora

G. S. B.

La norma que prohíbe la exportación de rollizos de madera a la República Oriental del Uruguay quedó sin efecto.

La Ley de la Madera fue impulsada por la Asamblea Ciudadana y ambiental de Gualeguaychú para obstaculizar la entrega de madera argentina a la mega-pastera Botnia-UPM instalada en Fray Bentos.

Ayer, mientras en la caótica Ciudad de Buenos Aires se suspendía la sesión que trataría la Reforma Previsional, en Entre Ríos se dejaba sin efecto la Ley de la Madera.

La presión del gobierno nacional para “abrir” los mercados disciplinó a los legisladores entrerrianos: Frigerio y De Ángeli mostraron la billetera y el látigo.

Sergio Kneeteman fue “la mosca en la sopa” para la UCR y el PRO que votaron en masa a favor de la derogación de la ley provincial: los legisladores locales Angerosa y Riganti también sintieron el aliento en la nuca de los y las asambleístas que tuvieron cortado el puerte internacional por varios años.

En sintonía, el ministro Etchevehere ya se despachó en un histórico discurso de la Sociedad Rural sobre el “eco terrorismo” un enemigo global que acecha a terratenientes y empresas trasnacionales. Estamos en otra etapa económica y política.

Entra en decadencia el modelo sojero tras la caída internacional de los commodities y ahora la nueva Burguesía regional va por las plantaciones artificiales y los minerales (níquel, cadmio, litio, etc); producciones extractivas de alto impacto ambiental y que son requeridas por Norteamérica, China y Europa.

(La Nota digital)

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