La comida afecta nuestra salud mental más de lo que pensamos

La medicina está vinculando cada vez más a la alimentación con el creciente número de enfermedades mentales, ya que los hilos de las investigaciones se extendieron a lugares antes impensados. Si bien ya se habían tejido vínculos entre el consumo de alcohol y las enfermedades neurodegenerativas, pero la sorpresa invadió a los investigadores al encontrar el nexo con productos como el azúcar y la depresión, esquizofrenia y demencia.

Es que nuestra dieta gobernará en gran parte nuestro estado de ánimo, así como la capacidad de prevenir diversas enfermedades neuronales. Pasa que el cerebro consume grandes cantidades de nutrientes, pero si lo que le brindamos a esa máquina es un producto tan adictivo y altos picos de energía, pero de rápido consumo, el cerebro pedirá más y más.

En la actualidad, el azúcar blanco refinado es evaluado como una droga a la que se está tratando de poner límite en términos de cantidades por porción, sobre todo en las bebidas azucaradas y golosinas. El problema resulta todavía más grave si se considera que gran parte de los menores de edad suelen, cada vez con mayor frecuencia, consumir grandes cantidades de azúcar por día.

Así como se conoce que algunos alimentos afectan el normal funcionamiento del cerebro, otros ayudan al sistema neuronal a funcionar mejor. Si bien muchos expertos concuerdan que las grasas suelen ser muy malas para la salud del organismo, existen ácidos grasos poli insaturados como el omega-3 que ayuda, y mucho, al cerebro a mantener sus conexiones estables y al correcto funcionamiento de los neurotransmisores. Veamos qué podemos hacer para mantener la salud de nuestro cerebro a través de la alimentación:

  • Comidas dulces: brindan un golpe de energía súbito y rápido, pero su efecto se diluye rápidamente, dejándonos con una profunda sensación de cansancio físico y mental.
  • Frutas y vegetales: son productos que contienen azúcar (fructosa), pero en un formato más fácil de asimilar para el organismo y si se las consume en porciones adecuadas pueden brindar una buena cantidad de energía. Las verduras por su parte son llenadoras y ayudarán a brindar minerales y otros nutrientes esenciales para nuestro cuerpo, por lo que deben ser parte indispensable de una dieta que apunte a cuidar el cerebro.
  • Cereales y semillas: la avena y otros alimentos similares contienen grandes cantidades de energía que se van liberando lentamente en nuestro organismo. En el caso de las semillas aportan minerales y vitaminas que serán de mucha ayuda para el sistema neurológico, la chía y quínoa son algunas de las mejores.
  • Proteínas: son una gran parte de lo que necesita el cerebro para funcionar adecuadamente, comidas como la carne, soja y los huevos pueden ayudar a controlar los niveles de azúcar en sangre.
  • Grasas: en vez de comer grasas saturadas, se debe optar por las poli instauradas. En vez de optar por carnes rojas que suelen tener mucha grasa, es preferible consumir pescado ya que contiene omega-3.

Es cuestión de incorporar estos alimentos en la dieta diaria, como preparar una avena con frutas temprano para ayudar a nuestro sistema neurológico a despertarse y tener energía para la jornada. En vez de tomar una gaseosa azucarada podemos consumir un batido o licuado de frutas con muchas semillas, y a la hora de pedir comida a domicilio, es mejor encargar una opción más saludable como una ensalada (de rico contenido de nutrientes, minerales y vitaminas), antes que una grasosa hamburguesa o pizza.

(La Nota digital)

Anuncios