Despreciar la vida

Hallan bidones de agrotóxicos cerca la casa de Don Diógenes Chapelet.

El 8 de enero, Diógenes Omar Chapelet falleció tras dos meses de graves complicaciones a la salud. Todo comenzó cuando en noviembre fue “bañado” por agrotóxicos con los que fumigaban un campo lindero a su casa, sin ningún tipo de control. Todo sucedió en las afueras de Marcelino Escalada, departamento San Justo, Santa Fe.

Desde entonces, su familia difunde el caso con un claro objetivo: “Que esto no le vuelva a pasar a nadie más. No iniciamos una demanda civil porque no nos interesa el dinero. Lo que queremos es que se tome conciencia“, manifestó a Rebeldes Sin Siesta, Sergio, uno de los hijos de Diógenes.

Esta semana (el lunes, más precisamente), Sergio encontró una pila enorme de bidones vacíos de productos agrotóxicos a menos de mil metros de la vivienda donde su padre fue rociado por el veneno que le causaría la muerte. Las imágenes se viralizaron en las redes sociales y pusieron el tema nuevamente en discusión.

“La gente que ha sido víctima de las fumigaciones se va a sentir identificada con lo que voy a contar: los síntomas con los que empezó a deteriorarse el estado de salud de mi papá fueron dolor en el pecho, dolor de garganta y falta de aire. A los pocos días, se empezó a llenar de manchas, como se ha podido ver en las fotos que circularon”.

Los médicos determinaron que las ‘manchas’ a las que se refería Sergio correspondía a una petequia: es la rotura masiva de vasos capilares debilitados por el efecto de los tóxicos. “Al final hizo una púrpura, ya que empezó a tener una falla a nivel globular. Y terminó con una falla multisistémica“, había explicado el médico y profesor Damián Verzeñassi.

“Nos dolió muchísimo tener que sacar esas fotos, pero lo hicimos para que se tome conciencia”, sostuvo Chapelet y agregó que “hay mucho desconocimiento sobre los agrotóxicos. La gente que tiene que protegerte mira para otro lado o tiene intereses y entonces hacen la vista a un lado. Estamos totalmente desprotegidos“.

Además, hizo hincapié en la falta de preparación de los médicos santafesinos para tratar las consecuencias de las intoxicaciones por agrotóxicos. Durante la hospitalización de Diógenes, la familia debió recurrir a médicos de Buenos Aires, vinculados al ambientalismo. “Fueron los únicos que realmente se preocuparon y nos orientaron”.

Además, indicó que “en toda la provincia de Santa Fe no hay equipamientos para realizar análisis: si hoy queremos saber si tenemos agrotóxicos en la sangre, que probablemente los tengamos, hay que ir hasta La Plata, y los estudios son carísimos”.

“En los pueblos del interior de Santa Fe, a la gente le fumigan hasta la ventana de sus casas”

Sobre la reacción del sector político y gubernamental en torno a lo sucedido, Chapelet que “el presidente comunal de Escalada primero cometió una equivocación, pero luego pidió perdón y hoy en día se está portando muy bien. Se va a dictar una ordenanza que va a prohibir que se fumigue a menos de 500 metros de las viviendas. Además, establece una serie de requisitos, como que haya un ingeniero agrónomo que controle la preparación de los productos y la acción del viento. Si no, todo está librado a la voluntad de los productores”.

Sin embargo, advirtió que “la protección que logramos es a cuentagotas. Estamos discutiendo algo que no debería ni discutirse, porque la salud y la vida están en primer lugar. Los niveles de cáncer en las comunidades están aumentando de forma alarmante. Está probado que son venenos cancerígenos”.

La familia de Diógenes también se contactó con el Gobierno de la Provincia, pero no tuvieron respuestas. El único político que se comunicó con ellos fue el diputado Carlos del Frade, que envió a un colaborador a interiorizarse de la situación.

(La Nota digital)

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