“Quién tiene alimentos de calidad tiene poder”

Cada bocado de verdura que comemos en la ciudad depende del trabajo de lxs quinterxs que cultivan en los cordones hortícolas de las periferias. Son miles de familias que producen en larguísimas jornadas sobre pequeñas parcelas de tierra, alquiladas a precios exorbitantes y donde viven con enorme precariedad.

A merced de intermediarios que mal pagan. Expuestxs a los agrotóxicos que el modelo agroindustrial impone. Marginadxs de las políticas oficiales y ninguneadxs cada vez que alguien dice “campo”.

En medio de tanta explotación la Unión de Trabajadorxs de la Tierra (UTT) viene haciendo un trabajo enorme de organización para soltar amarras de este sistema perverso: al tiempo que se reclaman políticas públicas para el sector de la agricultura familiar, abren nuevos canales de comercialización, presentan iniciativas legislativas para acceder a la tierra, articulan con organizaciones de la ciudad, y también avanzan en el cambio productivo de la mano de la agroecología.

En ese camino realizaron el 1er Encuentro Nacional de Agroecología de la UTT. Fueron 3 intensos días de formación e intercambio junto a Jairo Restrepo; donde participaron cerca de 100 compañerxs de distintas provincias y bases de la UTT. En un descanso de las actividades el Colectivo Huerquen conversó con Javier Scheibengraf que coordina la parte técnica de la organización.

Bueno, para arrancar ¿querés contarnos quién sos y qué es lo que estamos viviendo hoy?

Bueno yo soy Javier Scheibengraf, soy un compañero de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT). Estoy coordinando la parte técnica de la organización. Una organización muy diversa, que tiene horticultores pero también tenemos productores de chanchos y pollos principalmente, y también campesinos productores de monte. En Santiago del Estero, Tucumán y en Mendoza tenemos productores con monte, el resto, la gran mayoría son horticultores.

Soy un cordobés que vino acá hace un tiempo y formo parte de la organización. Hoy lo que estamos haciendo es el 1er Encuentro Nacional de UTT de agricultura orgánica, agroecológica también le decimos. Nosotros también le damos un contenido especial: para nosotros la agricultura orgánica es algo bien complejo, que tiene que ver con entender los ciclos de la vida. Mientras que la producción orgánica se conoce por estar certificada y que no tenga al menos uso de pesticidas; para nosotros no es suficiente, ya que también tenemos que ver como intercambiamos la producción y cómo hay un esquema de justicia en ese intercambio. Nuestro objetivo es generar trabajo y mejora en la calidad de vida de las familias. Hemos decidido mejorar nuestro lugar de producción, que sea más sano, para nosotros y nuestros hijos. Hoy los compañeros trabajan incluso cerca de las 20 horas por día, lo cual vuelve imposible la vida familiar. Entonces cuando hablamos de agricultura orgánica o agroecología, para nosotros significa un cambio social, no sólo un cambio agronómico.

¿Qué rol tiene la Agricultura Familiar, campesina, en la alimentación del pueblo argentino?

Es fundamental. Si querés vas por rubros y uno se puede ir dando cuenta. La horticultura en la Argentina es familiar, de base familiar, toda la producción. Hay una horticultura también empresarial pero en Argentina aún, gracias a dios, todavía es marginal. Pero la horticultura que desarrollan las familias genera un lucro impresionante para las empresas que venden insumos. Básicamente las familias son cuentapropistas pero que en la práctica son esclavos: ellos financian todo el sistema de producción y son los que menos ganan. Los otros que están en el sistema, no sólo que ganan sino que muchísimo. Eso hace que quién pone la plata es el compañero. El productor pone trabajo, financia todo el sistema y se lleva la peor parte.

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Como organización ¿cómo se plantean la transición entre el modo “convencional” fuertemente dependiente de insumos, a otro “más libre”?

Nosotros creemos que la transición agroecológica dura una hora… nos hemos ganado críticas con esto pero es lo que pensamos. O sea, nosotros creemos que es tomar conciencia y tomar la decisión. Los compañeros, cuando contamos los beneficios y hacemos las prácticas, de un 30 – 40% se pasan directamente a producir en forma agroecológica u orgánica. La transición bueno… después hay todas unas definiciones agronómicas de “hasta qué punto estás en transición”, en qué punto estás ya en una “agricultura sana”… El día que dejaste de usar químicos, ese mismo día ya empezás una agricultura sana; pero esta no es ya una agricultura sana por completo, sino que es un camino que comienza el día que dejaste de usar químicos. Ahí empezás a liberarte de la opresión que tenés con los insumos. Se empieza a ver otra moneda en la casa, se empieza a gastar mucho menos en “cuidar” las plantas y también se gasta mucho menos en la farmacia. Eso lo hemos comprobado nosotros: después de que está en producción orgánica, la gente va menos a la farmacia, va menos al médico. De hecho, los niños hasta los 5 años y las mujeres embarazadas tiene una enorme absorción de los químicos en el campo, son las personas más vulnerables que hay; sin tomar en cuenta que ya los adultos mayores, muchos varones y mujeres no embarazadas, también están destruidos porque han ido acumulando una cantidad de químicos en su cuerpo y les retumba la cabeza cuando entran al lote. Aparte de pagar, tienen enormes problemas con eso. Entonces para nosotros la sanidad de la familia es mucho más importante y es inmediato. Tenemos ya que salvar a los compañeros que están en esta situación.

¿Podemos plantear la producción de alimentos sanos para el conjunto de la población sin poner en discusión el actual esquema de tenencia y propiedad de la tierra?

El tema de la tierra es fundamental. Digamos, alquilar mensualmente a un costo de $5.000 por hectárea por mes genera… $60.000 al año no? $60.000 al año que salen de tu trabajo y que se van a un esquema de especulación. Acá las inmobiliarias alquilan enormes cantidades de superficie a las familias y no les da nada más que la posibilidad de producir: les dan el campo pelado. La familia tiene que hacer la perforación, hacer una casa precaria porque no pueden construir, tiene que hacer casas de madera, terminan viviendo acá a 50km de Capital como si estuvieran en Formosa o en otros lugares mucho más alejados de todo. Y los consumidores quieren “su verdurita” nada más… como que si la familia está en pésima situación, bueno… sería conveniente que todos estuviéramos bien pero no sé hasta qué punto los consumidores están dispuestos a apoyar una trasformación. La tierra es importante, es muy importante porque si no se alquilara la tierra, mismo si ese alquiler formara parte de un pago como cuota, ya esa tierra queda para el mismo compañero, para la familia. Y entonces a la tierra propia quizá la querés un poco más no? La puede querer más y cuidar más porque por ahí queda para sus hijos. Digamos que entra en una dimensión social la tierra y entonces tiene más sentido.
Pero solucionando incluso el problema de la tierra, hay que resolver otras cuestiones vinculadas a la comercialización. Esto es vender pero también cómo compramos: no podemos seguir comprando cosas para meter al campo, tenemos que hacer funcionar el campo por dentro y que esa sea nuestra usina de riqueza. Lo podemos hacer, lo hemos hecho, está funcionando. Nos parece ridículo que no se masifique en forma inmediata. Son ahorros de entre $10.000 y $40.000 por hectárea por mes. Ahorros! Esos ahorros en una familia se traducen directamente a ingreso. Lo que yo ahorro de gastar es lo que termino ganando.

El tema de la tierra, como te digo, es un tema muy importante pero en muchos países incluso después de repartir tierra, vinieron las empresas y les ofrecieron cultivos y fertilizantes, y todo el sistema se fue un poco a la mierda digamos, y había tierra repartida. O sea, la tierra la habíamos solucionado, pero no solucionamos un montón de otras cuestiones que tienen que ver y que son importantes: salud, comercialización, vivienda, escolaridad… nueva escolaridad! nuevos contenidos: no puede ser que muchos compañeros vean un envase y se enamoren de un envase que adentro tiene veneno, pero que está tan bien presentado, los colores… nos terminamos enamorando de eso no? Como si faltara seriedad en otros productos. Como si uno llega con una bolsa de bocashi y te dicen que es eso, es bosta, qué traés, para qué te sirve… y al final cuando lo prueban se dan cuenta que ahí, en esa bolsa, hay una cantidad de microorganismos que nos habilitan los suelos, los rehabilitan, los reviven, y a nosotros nos permite generar una cantidad de producción. Y no sólo producción que después se traduzca en dinero, es producción que es alimento y el alimento es poder. La posibilidad de generar a través de la producción de alimentos organizaciones territoriales es muy interesante. Porque imagínense que quién tiene alimentos de calidad tiene poder. Tiene capacidad de desarrollar un montón de relaciones porque hay mucho interés. Entonces el conjunto de las relaciones también es agricultura orgánica: la cantidad de relaciones que nosotros generemos. Mientras más capital social tengamos en relaciones más agroecología, más agricultura orgánica estamos haciendo. Los que crean que agricultura orgánica o agroecología solamente es “no usar venenos” se quedan con una parte de la historia, y a la vez es una parte que es fácilmente trampeable. Hay que atacar en varios puntos y lo estamos haciendo acá en la UTT.

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En medio de esta crisis que es económica, ambiental, de valores, que nosotrxs decimos que es civilizatoria ¿qué sentís que tiene esta experiencia para aportarle al conjunto de la sociedad?

Bueno, es la buena nueva no? En lo religioso sería la buena nueva. Acá hay una buena noticia, que es que se puede vivir con abundancia, sin por ello tener que recurrir al amontonadero de guita. Se puede vivir en abundancia y se puede, en medio de las crisis, generar vida. Entonces, no pretendo ser muy filosófico en esto pero es así. O sea nosotros podemos ir generando, en medio de una crisis el restablecimiento de las relaciones, darle vida a las relaciones humanas y esa vida se la damos con alimento. Nosotros hemos podido armar por ejemplo ferias nuevas donde no había. Hemos podido llegar a barrios acá en el conurbano que están en crisis desde hace 50 años, y en esos barrios entró la vida: entraron verduras de calidad y a buen precio. Porque que sea orgánica no significa que sea cara. Tiene acceso popular. Ahora, la clase media, la clase más pudiente, clase alta pues que pongan un poco más porque también hay que ayudar a financiar todo el sistema. A ellos se la podemos cobrar un poco más caro, tienen para pagar, es más: no va a variar mucho el precio con una verdulería de su barrio.

Entonces, a mí me parce que en este marco de crisis tenemos todos mucho que perder mientras se pelean los grandes. Esto que estamos viendo en Brasil… Cerca del 60% de la soja que producen la compra China. Estados Unidos ahora está acá, en Argentina y Brasil… bueno, va a haber escenarios de disputa muy fuertes por lo que va a ser la alimentación. Y nosotros vamos a tener una herramienta real. A ver, a nosotros nos aumenta el dólar al doble, se va hoy a $40 el dólar, y a nosotros no nos importa, no tenemos prácticamente variación de los costos. Y todos los compañeros que usan químicos, se va el dólar a $40, se le duplicaron o triplicaron los costos, y ya no sirve la producción y se tienen que volver. Ellos entran en el proceso de crisis, los arrastra. Siendo que si se pueden correr ahora quizás cuando venga el aluvión de crisis tengamos qué comer y qué dar de comer: en una hectárea, por lo menos, nosotros estamos generando comida para 300 familias. Por hectárea! Tenemos cerca de 4.000 hectáreas… o sea que se puede generar una economía muy interesante. Imagínense sólo por caso, que cada familia gasta $30.000 por mes en químicos, multipliquen por 5.000 familias… son mil millones de pesos que se nos van de las manos, de nuestra propia economía, de nuestros esfuerzos… Los chasis todos doloridos, compañeros que cuando tiene 30 años ya les duele la cintura. Hay compañeros que con 40 años ya no pueden alzar una bolsa de cemento… y bueno… ¿quién le paga ese deterioro físico? ¿quién usufructuó? ¿quién ganó plata ahí? Un montón, él no. Entonces me parece que sí, que es una buena nueva, es una apuesta muy interesante.

Nosotros que empezamos hace 4 años con 5 productores, y hoy somos 65 más o menos en producción agroecológica. Para nosotros es un logro enorme: hay instituciones que han estado 20 años para lograr pasar 10 productores a la agroecología… Indudablemente estamos con una muy buena cantidad de herramientas en las manos.

Abasto de La Plata

14 de abril de 2018

(La Nota digital)

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