M. Ferraro

Antes que nada queremos desearte un gran mundial y que ojalá ayudes a lograr la mejor performance deportiva para la Argentina. Sabemos que para vos será muy emocionante representar a nuestro País en un nuevo Mundial de países, y sentimos que vestir la camiseta nacional debe llenarte de orgullo.

Dentro de la mística del fútbol, la máxima aspiración, debe ser ponerse alguna vez la celeste y blanca y salir a la cancha. Eso, creemos, no es producto de la casualidad ni del azar. Es la resultante del sacrificio y años de constancia en lo deportivo.

Lo vemos en cada deportista, en cada competencia, en cada Mundial, en cada Olimpíada. También lo sabemos como parte de este país que fervorosamente alienta a Las leonas, a los Pumas, a Paula Pareto, a Manu Ginóbili, a Juan Martín del Potro o grita tu nombre, así como en antes alentaba y gritaba los de Gabriela Sabattini, Guillermo Vilas, Ringo Bonavena, Jeanette Campbell o Diego Maradona. Que se alegra con cada triunfo deportivo y se lamenta con cada derrota. Sentir la celeste y blanca es algo que nos atraviesa como país más allá de posiciones ideológicas, de credo, culturales, sociales, de género, de orientación sexual o identidad de género.

Es por eso, estimado Lionel, que queremos acercarte esta carta para comentarte algunas cosas que quizás desconozcas en relación a las leyes que rigen en la Argentina y en la ciudad de Buenos Aires en contraste con las que rigen en Rusia.

Lo primero que te queremos contar es que en Rusia (y en otros países que forman la Federación Rusa como Chechenia o Ucrania), el colectivo de personas LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales), son perseguidas, discriminadas, encarceladas y en algunos casos hasta asesinadas bajo el amparo de las leyes aprobadas por sus parlamentos. Por ejemplo en Rusia (país anfitrión de este Mundial 2018) está vigente una Ley que eleva a rango estatal las prohibiciones ya vigentes en San Petersburgo y algunas otras regiones del país, que refiere a la propaganda de las “relaciones sexuales no tradicionales”, y que supone enmiendas en el código de infracciones administrativas que permitirán sancionar a quienes difundan información para formar en los menores “orientaciones sexuales no tradicionales”, o para “presentar como atractivas las relaciones sexuales no tradicionales”. También podrán ser sancionados quienes se dediquen a difundir “la idea tergiversada de que las orientaciones sexuales tradicionales y no tradicionales tienen igual valor social” y quienes “impongan información sobre las relaciones sexuales no tradicionales que provoque el interés por esas relaciones”. Esta legislación que fue condenada por el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo, también permite sanciones a cualquier persona que viste Rusia.

Lo que te queremos significar es que en Rusia, por ejemplo, no podría realizarse libremente (y de hecho son reprimidos violentamente o no se pueden realizar) eventos como el World Pride que tuvo en lugar en Madrid en 2017, o las diferentes marchas del orgullo que se realizan en nuestro país y en casi la totalidad de los países de las ciudades de la Unión Europea. También están prohibidas revistas como Advocate, GayTimes, el Suplemento SOY de Página/12 o leer obras de escritoras como Gabriela Mistral, Virginia Woolf, Judith Buttler o escritores como Oscar Wilde, Federico García Lorca o Truman Capote.

Tampoco -de hecho- se podrían exhibir películas como Brokeback Mountain de Ang Lee protagonizada por Heath Ledger y Jake Gyllenhall, o Filadelfia de Jonathan Demme protagonizada por Tom Hanks, Denzel Washington y Antonio Banderas, o Todo sobre mi madre de Pedro Almodovar que protagonizaron Penelopé Cruz y Cecilia Roth, o Carol de Todd Haynes y protagonizada por Cate Blanchett (todas ellas ganadoras de varios Premios Oscar), ya que estas manifestaciones artísticas, culturales o sociales son demostraciones de visibilidad LGTB o hablan de “relaciones no tradicionales”, concretamente de amor entre personas lesbianas, gays, transexuales o bisexuales, quienes representamos la relaciones no tradicionales.

Así como vos tenés el orgullo de vestir la celeste y blanca y simbolizar una tradición plagada de personas que llevaron a nuestro país a los más altos podios deportivos, representar a la Argentina es también representar a un País que garantiza por leyes nacionales y provinciales los derechos de las personas a las que en Rusia se condena.

En el sentido de los derechos legales hacia el colectivo LGTBI la Argentina ocupa uno de los primeros puestos en el ránking de los países con legislación y políticas públicas que reconocen los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, en un marco mundial donde más de 70 países condenan las relaciones sexo-afectivas entre personas del mismo sexo (en algunos de ellos con la pena de muerte).

Algo así como ocurre con muchas y muchos deportistas, el colectivo LGTB de la Argentina, con gran epicentro en la ciudad de Buenos Aires, batalló muchos años en soledad en sus más de 50 años de historia. Golpeó muchas puertas y recibió tantos portazos como subestimaciones. Recién en 1996 tuvo su primer logro legal y fue en la ciudad de Buenos Aires que se convirtió en la primera ciudad en todo el continente americano en tener una Constitución que incluye un artículo (la usualmente llamada cláusula antidiscriminatoria) que se instrumentó en la Asamblea Estatuyente de la ciudad de Buenos Aires que fue convocada luego de la modificación de la Constitución Nacional que dotó de autonomía a nuestra ciudad, y que requería de leyes propias y una propia carta magna. El Artículo 11° al que hago referencia expresa: “Todas las personas tienen idéntica dignidad y son iguales ante la ley. Se reconoce y garantiza el derecho a ser diferente, no admitiéndose discriminaciones que tiendan a la segregación por razones o con pretexto de raza, etnia, género, orientación sexual, edad, religión, ideología, opinión, nacionalidad, caracteres físicos, condición psicofísica, social, económica o cualquier circunstancia que implique distinción, exclusión, restricción o menoscabo. La Ciudad promueve la remoción de los obstáculos de cualquier orden que, limitando de hecho la igualdad y la libertad, impidan el pleno desarrollo de la persona y la efectiva participación en la vida política, económica o social de la comunidad”.

En 2009 se sancionó la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que Desarrollen sus Relaciones Interpersonales aspira a eliminar la discriminación entre mujeres y varones en todos los órdenes de la vida, afirmando en particular el derecho de las mujeres a una vida sin violencia.

En julio de 2010, Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en reconocer el derecho a matrimonio entre personas del mismo sexo a nivel nacional. El artículo 2° de la Ley 26.618 de Matrimonio Civil (2010) (conocida como la Ley de Matrimonio Igualitario) establece que “el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos, con independencia de que los contrayentes sean del mismo o de diferente sexo”. Esta ley es el resultado de campañas amplias llevadas a cabo por las organizaciones LGBT, que van desde proyectos de leyes de unión civil a una serie de amparos y fallos judiciales.

Al respecto, el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, que entró en vigencia el 1 de agosto de 2015, establece: “Ninguna norma puede ser interpretada ni aplicada en el sentido de limitar, restringir, excluir o suprimir la igualdad de derechos y obligaciones de los integrantes del matrimonio, y los efectos que éste produce, sea constituido por dos personas de distinto o igual sexo”.

En mayo del año 2012 se sanciona y promulga la Ley 26.743 de Identidad de Género que permite que las personas trans (travestis, transexuales y transgéneros) puedan ser inscritas en sus documentos personales con el nombre y el género de elección, además de ordenar que todos los tratamientos médicos de adecuación a la expresión de género sean incluidos en el Programa Médico Obligatorio, lo que garantiza una cobertura de las prácticas en todo el sistema de salud, tanto público como privado. Es la única ley de identidad de género del mundo que, conforme las tendencias en la materia, no patologiza, ni criminaliza, ni judicializa, ni estigmatiza la condición trans.

En 2013 fue sancionada la Ley 26.862 de Reproducción Médicamente Asistida también conocida como “Ley de Reproducción Humana Asistida” o “Ley Nacional de Fertilización Asistida”. Es una norma de orden público y de aplicación en toda la República, mediante la cual se permiten y regulan las más variadas posibilidades de fecundación e implantación, y se habilita sin mayores recaudos la criopreservación del material genético y de embriones, facilitando en algunos aspectos que una pareja de lesbianas pueda gestar.

En la Ciudad de Buenos Aires, desde 2016 rige la Ley 5.742 contra el acoso callejero y que tiene por objeto prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos o de acceso público, verbal o físico, que hostiguen, maltraten o intimiden y que afecten en general la dignidad, la libertad, el libre tránsito y el derecho a la integridad física o moral de personas, basados en su condición de género, identidad y/o orientación sexual. Entendiéndose como acoso a las conductas físicas o verbales de naturaleza o connotación sexual, basadas en el género, identidad y/u orientación sexual, realizadas por una o más personas en contra de otra u otras, quienes no desean o rechazan estas conductas en tanto afectan su dignidad, sus derechos fundamentales como la libertad, integridad y libre tránsito, creando en ellas intimidación, hostilidad, degradación, humillación o un ambiente ofensivo en los espacios públicos y en los espacios privados de acceso público.

Para finalizar quisiera compartirte una parte del reglamento de la FIFA para el mundial de Rusia donde en el capítulo Asuntos disciplinarios, Inciso 4, deja expresa pedido que “las federaciones participantes y sus delegaciones deberán cumplir con los Estatutos, el Código Disciplinario y el Código Ético de la FIFA, especialmente en cuanto a la lucha contra la discriminación, el racismo”, entre otras causales.

Te escribimos y te contamos todas estas cosas porque creemos que Argentina destaca en el Mundial de Rusia no sólo en lo deportivo. También en lo que hace a la protección de las personas que en ese país son discriminadas, violentadas y encarceladas.

Te proponemos reflexionar en conjunto sobre esto. Porque representarás a un país que ganó dos mundiales, que fue subcampeón en otros tres, pero también representarás a un país donde los Derechos Humanos son uno de los consensos sociales más sólidos, y donde existen políticas públicas y leyes que amparan los derechos de las mujeres y las personas lesbianas, gays, transexuales y bisexuales. Jugaremos este Mundial con el orgullo de la tradición deportiva que tiene la Argentina, pero también con el orgullo de saber que por suerte para las personas que creemos en la libertad individual, Argentina no es como Rusia.

* El autor de la carta es legislador (Vamos Juntos)

(La Nota digital)

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