Palabra Mestiza

Marcelo Faure

Ángel Escobar (1957-1997) es un escritor nacido en Guantánamo, Cuba. Etiquetas #Mestiza #Suplemento.

El poeta estudió arte dramático y escénico y publicó varios libros: “Abuso de confianza”, “Viejas palabras en uso”, “La vía pública”, y “Cuéntame lo que me pasa”. En mi caso, solamente tuve un libro de Escobar que alguna vez presté y nunca más volvió.

Ahora siento que Escobar me sumergía al punto ciego cubano, ese lugar fantástico y trágico, preludio de la locura y la muerte. Ya no era el Che ni Fidel; era Escobar que me trasladaba de un lado a otro, desde la selva misionera al candombe uruguayo. A las luces y a las sombras del Lagarto del Caribe.

Tuve mucho tiempo un cuadro enmarcado por el vidriero Milesi, era una copia de una tinta o xilografía de “El Siglo de las luces” de Carpentier. Me desprendí de la obra casi al mismo tiempo que perdí ese libro. Y sin negar las tragedias y las violencias, me re-encontré nuevamente con la plena palabra de lo afro en NuestraAmérica.

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SERIE

En el comienzo de esta curaduría especial para el Suplemento Literario de La Nota digital elegí 4 poemas; y les comento que será una serie de 10 poetas latinoamerican@s que rememoro de alguna forma.

 

Poemas

 

LA PRESENCIA

NO te he abandonado.
Estoy aquí contigo.
Te han atado en la costa,
a un madero,
entre el mar que desdeñas
y la tierra que amas.
La marea sube; el poste
resistirá. Mientras tanto,
los cangrejos pueden comer tus vísceras.
Al amanecer,
si la marea no te ahoga
ni los cangrejos te devoran,
las lanzas se cebarán en tu carne.
Tendrás frío. Es de noche.
De algo te servirán tu desdén o tu amor.
Yo no te he abandonado.
Estoy aquí contigo.

 

EPIGRAMA FATAL

 

QUIÉN fuera Isolina Carrillo –
que compuso Dos gardenias,
un bolero que escucha toda América,
y no Ángel Escobar –
que escribió Abuso de confianza –
tuvo que pagar para que lo editaran,
y no lo lee ni su primo más cercano.

 

PARÁFRASIS SENCILLA

 

YO pienso, cuando me aterro,
como un Escobar sencillo,
en aquel blanco cuchillo
que me matará: soy negro.
Rojo, como en el desierto,
salió el sol al horizonte:
y alumbró a Escobar, ya muerto,
colgado, ausencia del monte.
Un niño me vio: tembló
de pasión por los que gimen:
y, ante mi muerte, juró
lavar con su vida el crimen.

 

HÁBITAT

 

VIVO en la punta de un cuchillo.
Si resbalo hasta el filo, sajado
seré antes de llegar al cabo hondo.
Si resbalo por el lomo, me haré añicos
después del mango sucio. Si por los planos
caigo, astillas seré en los bordes atornillados, sí:
no tengo alternativas, y ya no sé
si estar así es peligroso –
ya no comprendo nada:
aquí llegan los ruidos de los alrededores –
querría un poco de silencio,
un ápice de candor, algo
que no mate ni mienta –
oigo una música: sé que soy
un bastardo lastimoso, roto así
cómo se me escapa el arte y surge
la imperfección de este poema.

 

Ángel_Escobar_Poesía_Completa

Fuente: La Nota digital

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