Suplemento Literario Nº 89

Alicia Salinas

Biografía Breve

 

Alicia Salinas nació el 21 de septiembre de 1976 en Rosario, donde reside y trabaja como comunicadora social, periodista y docente. Fue incluida en antologías poéticas locales, nacionales y extranjeras entre 2001 y 2018, entre ellas “Los que siguen”, “Las 40. Poetas santafesinas 1922-1981”, “Veinte años del Festival Internacional de Poesía de Rosario”, “Chazals on a bay trail” y “Somos centelleantes” (fanzine de artistas por el aborto legal). Poemas suyos aparecieron en revistas literarias argentinas, latinoamericanas y europeas. Publicó tres libros de poesía: “La sumergida” (Rosario, 2003; 2ª edición —en formato electrónico—: 2016), “Gallina ciega” (Rosario, 2009) y “Tierra” (Buenos Aires, 2017). Es autora de obras de teatro y piezas breves, algunas de las cuales han sido representadas. Es mujer madre.

 

alicia salinas

 

Poemas del libro “La sumergida”

 

(Rosario, 2003, Editorial Los Lanzallamas)

 

1.
quién sabe alicia ese país
por desaparecida no aparezco
no surjo

insumisa
insurgente
sin sueño
no surjo
entre tu gente insomne
país
canto mi himno
desaparezco
siempre presente mi desaparición
insurrecta
sin rectas ni tangente

alicia despaisada
sin maravilla.

 

2.
no me celebres
país
no me sepultes
entre tu gente insomne
ahora y en la hora de mi muerte
aparece mi eterna sombra
sin nombre

mujer envase de un fantasma
me escupen los sueños de los vivos
como cascabeles negros de la patria.

 

6.
yo te acuso, alicia.

llena eres vacía
desapareces
pero no sabes aparecer
llena eres de pecado
pecadora
y difunta
te carcomes
ciudad muerta
país empobrecido
en sombras
ensuciado
en el nombre del padre
aves
aves
y no se sabe quién
asesino con crimen
quién te letra y te carmen
carcomida
ciudad de las ciudades
de las evas
de las que no surgen,
sumergidas.

 

16.
duelen las uñas de mirarme a los ojos
y me callo anclada
en los lodos malos de la patria

sin plata
ni río
todas las horas que en vano te esperé
país
sin que te quedaras
¿dónde más voy a ir?

me duelen las lenguas
no doy más
no me dan
pido pan
pido paz
me caigo de las nubes
no llego nunca al cielo
hundida en esta desaparición
en esta tierra
que me olvida.

 

Poemas inéditos

 

Dorrego

 

Se necesitan quince hombres para talar un árbol
que perdió algunas ramas durante la tormenta,
—aullido de otoño sin pudor ni freno—.

Ente uniformes verde savia;
sierras, sogas, escaleras;
y gritos de marineros habituados
a aniquilar gigantes de las profundidades,
el jacarandá se desarma y astilla.

La única queja es el desvío del tránsito,
alguien llega tarde
mientras un árbol muere
en la calle Dorrego.

La conspiración y el crimen se traman
frente al poste en que se ha convertido,
ya sin copa ni cabeza.

Una testigo involuntaria
pregunta por la eventualidad de un brote.
Los hombres de verde cortan de cuajo
su esperanza. Otros, con camisas negras,
ríen y hasta parece cantan
sobre los restos de esta lucha
perdida de antemano por el estoico.

Su pecado
fue estremecerse ante una exhalación atroz
que entró a la ciudad desde los campos,
lejos.

 

Fiebre

 

Qué rojitud te lleva por los terrenos de calor
a los que no puedo acompañarte, hija.
Quisiera cruzarlos por vos, plantar banderas
del otro lado de las comarcas remotas
y profundas donde habitan monstruos antológicos
pero soy sólo guardiana de tu puerta, esperándote
para cuando puedas volver y reclinarte.
Miraremos la tarde caer desde nuevos parapetos
—ha crecido tanto el jazmín del vecino
que ahora ya es un árbol y no nos deja ver
lo necesario: las aves de regreso a los nidos—.
¡Decenas de alas se mueven al punto
que nos caen plumas inesperadas en la cabeza!
Como siempre te digo y nos reímos:
la naturaleza prodiga regalos. Pero tu ojo
denuncia otros estados, dolor que acuno
en el umbral, esperándote.

El mundo es hoy la cerradura de esta puerta.

 

 

alicia salinas día

Fuente: La Nota digital