Identidad Cultural

Sergio Stazi

La Identidad Cultural es la conciencia de una persona de pertenecer a una cultura propia que lo diferencia de los otros por la forma de pensar, de hablar, de comportarse, de vestirse, comer, moral, etc.

a través de Identidad Cultural — Sergio Stazi

La Identidad Cultural implica un proceso de aprendizaje formal y no formal. El proceso educativo formal y no formal es el mecanismo por el cual persisten y se transmiten culturas, de generación en generación, de manera que el aspecto cultural está implícito en todo proceso educativo.

Nuestro país abriga en su territorio a una interesante variedad de culturas, por lo que hablar de una Cultura Nacional o Argentina resulta sumamente difícil. No es la diferencia de culturas de un país la que impide el desarrollo y progreso, sino la desigualdad que hay entre sus integrantes. El ciudadano tiene derechos inalienables y a su vez obligaciones ineludibles, reconocer su propia cultura en el contexto de la diversidad es una de esas obligaciones, porque quién desconoce de dónde viene difícilmente podrá señalarse una meta

Obligación del Estado

La Ley Federal de Educación Argentina expresa que el Estado deberá fijar los lineamientos de la política educativa. Algunos de estos principios son:

el fortalecimiento de la identidad nacional,
la igualdad de oportunidades,
la equidad de los servicios educativos,
la educación concebida como proceso permanente,
la erradicación del analfabetismo, el apoyo y
estímulo de los programas alternativos de educación, la participación de la familia, la comunidad, asociaciones docentes u organizaciones sociales, y otros.

Como se advierte el primer término se instala el fortalecimiento de la identidad nacional dando ineludible muestra de la importancia que se le otorga en el marco educativo a esa dimensión de la formación integral del ciudadano.

Obligación del ciudadano

“Cuando las miserias morales asolan a un país, culpa es de todos los que por falta de cultura y de ideal no han sabido amarlo como patria: de todos los que vivieron de ella sin trabajar para ella”. Cuando José Ingenieros escribió estas palabras en su ensayo El hombre mediocre no hacia más que reafirmar lo que cada uno sabe en su profundo interior y que el ruido externo a veces no deja escuchar. La única forma de ser plenamente feliz en cuando todos los que me rodean los son, y al decir todos se involucra a quienes comparten el mismo espacio físico, el mismo territorio, la misma patria. Aún si quisiéramos sentirnos ciudadanos del mundo, lo primero es reconocernos habitantes de un paisaje y luego no permanecer indiferente a al ámbito que ocupo y construyo. La Humanidad crecerá también en el reconocimiento de las culturas locales y en el fortalecimiento que cada uno haga de su propia realidad. Cada ciudadano tiene la obligación de reconocer su propia cultura, para luego asumir el derecho, que como pueblo le asiste, de existir en la diversidad. Quién se queda habitando este suelo pero con la idea puesta en otras latitudes, estará atrozmente despojado de la esencia misma de la libertad: físicamente se sentirá un esclavo y espiritualmente un paria, es decir un mendigo cultural

Ser Nación

Para entender la Identidad Nacional habría que clasificar cuáles son las características que una Nación sostiene como propias:

Ancestro común: La señal del linaje, que ata a los miembros de la comunidad a un Padre o una Madre común. La sangre señala herencia. Por ejemplo España e Italia sostienen su nacionalidad a partir del vínculo sanguíneo. Un gran árbol genealógico que el colectivo imaginario asume como propio y los hermana. En Argentina la existencia de diferentes oleadas inmigratorias principalmente de Europa y el deseo de parte de la población de ser o estar en Europa, contribuyó a borrar continuidades con grupos nativos, negando una relación real o simbólica con las antiguas comunidades que habitaban la actual Argentina. Por ejemplo Alberdi, el mentor de la constitución de 1853 puntualiza que “no hay nada útil de los aborígenes para nuestra nacionalidad”. En cambio, en otras naciones cercanas sucedió lo opuesto, como se puede actualmente ver en México y Perú, donde un ancestro común, Azteca o Inca es importante en su esquema de nacionalidad.

Religión: La religión es vínculo incorruptible entre diversas naciones, como el pueblo Judío o las naciones de medio oriente. La Argentina, llamada en sus inicios Provincias Unidas del Río de la Plata, se forja bajo las ideas de la revolución francesa y la independencia norteamericana. Ideas iluministas opuestas a entregarle a la iglesia el manejo de la cosa pública de los ciudadanos. Por otro lado, los padres y referentes de la nación Argentina chocaron visiblemente con la iglesia católica, la religión de España, siendo muchos de ellos también masones.

Lengua y espacio: La unificación del lenguaje y la determinación concreta de un territorio fortalece en sentimiento de Nación y por ende la conformación de la Identidad.

El orgullo social de un proceso productivo o simbólico exitoso: A partir de gestas heroicas, mitos, historias y leyendas de libertad, contribuyen a brindar el necesario goce colectivo que podría encarar la idea nacional. Ese ingrediente único, diferenciador y a veces inentendible para el otro, separa al que es parte del que no lo es. En la Argentina, las glorias del periodo exportador agroindustrial de 1890 a 1930 fueron y quizás son la más importante materialización en lo tangible e intercambiable del goce nacional. Aunque hoy se puede acotar que la explicación de las causas y consecuencias de dicho período difieren marcadamente para cada sector de la sociedad. También se puede pensar la década de glorias guerreras de ejércitos cruzando los Andes, o de “Padres de la Patria”. O el fútbol permitiendo el orgullo de diferenciar y disfrutar de valorizaciones ajenas a meritos propios por la acción de representantes deportivos. Pero, por mas que se depositan en las ideas de glorias y particularidades el sentido colectivo, al ser en algunos casos tan pasadas, o tan intermitentes y desconectadas con otras representaciones colectivas, se desdibuja la certeza de verlas como reales, como entidades estables de referencias, de organización del presente y de destino colectivo.

Ideas abstractas: La ley, la democracia, la constitución u otros mandatos colectivos, organizan o son parámetros teóricos de la identidad nacional de naciones como la actual Alemania o Estados Unidos. Pero parece tampoco ser el caso Argentino, donde el discurso de la tierra prometida para seducir inmigrantes de un siglo atrás no logro ser estructurado por reglas de convivencia justas aceptadas y respetadas por las partes, y supervisadas por el Estado como garante de derechos y responsabilidades, ya que este siempre actuó como parte. Asimismo, son claros los efectos históricos que generaron los golpes de Estado para la continuidad del estado de derecho, la democracia y la previsibilidad de las instituciones.

 

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