Y perdona nuestras deudas

D. M. Faure

Con alegría leí la noticia: “Se reúne la Bicameral de Control de Deuda Externa” que comienza a analizar el informe elaborado por el #BCRA para auditar principalmente el último tramo de la deuda, escandaloso tramo.

“Y perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”, dice la oración que une al cristianismo. Esa oración que fue cambiada hace un par de años atrás (y perdona nuestras “ofensas”) y además de unir a gran parte de la humanidad, varios miles de millones de personas, nos hace reflexionar sobre los datos concretos de nuestras deudas, tercermundistas, nacionales, provinciales, municipales, las deudas hogareñas, nuestra economía cotidiana. Auditar y Honrar. Hay deudas lícitas y deudas leoninas. Extorsiones y avivadas criollas.

Rescato de la mística judeo-cristiana el Jubileo. Lo escuché hablar a Fabián Rogel del Jubileo, a Mercedes Solanas también. A Miguel Pita. Una fiesta solemne que los judíos celebraban “cada cincuenta años en la que se cancelaban las deudas, se devolvían las propiedades a sus antiguos dueños y se daba la libertad a los esclavos”. Qué buena idea! –y efectiva en tiempos de crisis– que podemos re-descubrir, gran parte de la humanidad y nuestra dirigencia política y social.

Quiero recordar un hecho cercano en espacio y tiempo, (2008) Rafael Correa impulsa una auditoría a la deuda y calificación de deuda odiosa de Ecuador, separando “la paja del trigo”. ¿Pagar? ¿Qué pagar? Se me viene a la cabeza la figura de Daniel Carbonetto. La Doctrina de la Deuda Odiosa “presente en la discusión sobre la obligación de pago de la deuda externa en aquellos países donde han existido gobiernos que han contraído deudas a espaldas de la ciudadanía, sin su consentimiento y con fines de enriquecimiento personal, enriquecimiento corporativo y, en todo caso, contra los intereses de la propia ciudadanía”.

​La hábil re-estructuración de Néstor Kirchner y la defensa de los intereses nacionales en la negociación con les buitres, fue un hito importantísimo para Argentina. Ahora viene el tiempo de sacarnos de encima el modelo extractivista, salir del paradigma antropocéntrico y burgués para pasar al paradigma biocéntrico y popular. Si en épocas de crisis y revolución Rousseau escribió “El Contrato Social”, en estas épocas escribimos “El Contrato Eco-Social”, hacia una autoría y gestación colectiva. Desafíos colectivos.

La Deuda Ecológica también es real, muchísima gente no quiere volver a la normalidad pre-pandemia. Yo tampoco quiero volver a eso. Por ej. me gusta el Cabandié que critica el agronegocio, me aleja el Cabandié que le devuelve a Cornejo el gravísimo problema del agua. Sí, son las contradicciones de gobernar una colación política con varias patas de sustentación. Creo que la apuesta es construir la Unidad Popular con Adobe “paja y bosta” como decía Perón, cada vez con más Tierra como dice la Laudato Sí, incorporando el “Mensaje Ambiental a los Pueblos” del mismísimo Perón en 1972, la pluma clara de Yolanda Ortiz y el genial trabajo del equipo de Alejandro Olmos, y acá en Entre Ríos saben mucho, Juan Domingo Zacarías, Cristina Martínez y Daniel Rosas Paz. Para ir tejiendo la Red Latinoamericana y Popular hay que ir viendo las deudas nuestras. De nuestro hogar y de nuestro país. De Latinoamérica y del Mundo –nuestra Casa Común.

¿Diremos que fueron medios capaces y suficientes para realizar la obra de la independencia del Sud, pensarlo, hablarlo y prevenirlo?

Mariano Moreno