Adolfo Pérez Esquivel comenzó un ayuno en Plaza de Mayo denunciando al gobierno de los hermanos MIlei.
El Premio Nobel de la Paz encabeza una jornada de ocho días de ayuno, oración y reflexión colectiva. La protesta busca visibilizar el crecimiento de la pobreza, el hambre y la exclusión social en Argentina.
En el corazón político del país, la histórica Plaza de Mayo volvió a convertirse en escenario de una manifestación con fuerte carga simbólica. El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel inició ayer (2 de junio) un ayuno de ocho días acompañado por organizaciones sociales, sindicales, religiosas y de derechos humanos, en una acción destinada a denunciar las consecuencias sociales de las políticas impulsadas por el gobierno del presidente Javier Gerardo Milei.
La iniciativa, organizada junto a la Mesa Ecuménica por la Democracia, la Vida y el Bien Común, se desarrolla bajo la consigna “Ayuno y oración para despertar las conciencias”. Durante una semana, el histórico referente de los derechos humanos permanecerá en la plaza participando de encuentros, actividades culturales, espacios de diálogo y momentos de reflexión colectiva.
A sus 94 años, Pérez Esquivel vuelve a recurrir a una metodología de protesta pacífica que remite a las tradiciones de la resistencia no violenta. El objetivo central, según expresaron los organizadores, es llamar la atención sobre el aumento de la pobreza, el deterioro de las condiciones de vida de amplios sectores de la población y la necesidad de construir respuestas solidarias frente a la crisis social.
La convocatoria cuenta con el respaldo de organizaciones sindicales, entre ellas la Central de trabajadores Argentinos — CTA — además de movimientos sociales, comunidades religiosas y referentes de distintos sectores comprometidos con la defensa de los derechos humanos. Los impulsores de la protesta sostienen que el ayuno constituye una forma de denuncia frente a las políticas que, a su entender, profundizan las desigualdades y afectan especialmente a los sectores más vulnerables.
Las actividades previstas incluyen charlas abiertas, intervenciones artísticas, ceremonias religiosas ecuménicas y espacios de participación comunitaria. La propuesta también tendrá réplicas en distintas ciudades del país, donde organizaciones locales realizarán jornadas similares de ayuno y reflexión.
Desde la organización resumieron el espíritu de la iniciativa con una consigna que atraviesa toda la convocatoria: «denunciar el hambre, defender la vida y sostener la esperanza». El cierre está previsto para el 9 de junio con un acto público que reunirá a representantes de diversos sectores sociales y sindicales.
La presencia de Pérez Esquivel en Plaza de Mayo agrega un peso histórico a la protesta. Sobreviviente de la última dictadura cívico-militar y referente internacional de la lucha por los derechos humanos, el Nobel argentino vuelve a colocar en el centro del debate público la discusión sobre el rol del Estado, la justicia social y las consecuencias humanas de las políticas económicas.
En tiempos de creciente tensión social y política, el ayuno impulsado por Pérez Esquivel busca convertirse en un llamado de atención y, al mismo tiempo, en una invitación a la reflexión colectiva sobre el presente y el futuro de la Argentina.
F. Castro
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