Estimado Dr. Juan Martín Maldacena:

Cuando mi viejo me compraba revistas de ovnis yo tendría seis o siete años. Las compraba en el kiosco y yo las esperaba como quien espera una noticia. Había fotografías borrosas, discos sobre montañas, luces captadas desde autos detenidos en rutas desiertas, hombres que aseguraban haber visto cosas que nadie podía comprobar. Yo leía todo. Algunas noches miraba el cielo desde la ventana, esperando que apareciera algo.

Nunca imaginé que algún día vería uno.

Le escribo ahora y no sé exactamente por qué.

Durante muchos años aquella experiencia permaneció fuera de mi escritura. La conté alguna vez, de manera casi anecdótica, pero nunca la había dejado entrar verdaderamente en un texto. Tal vez porque escribirla significaba darle otra existencia. Tal vez porque mientras permaneciera fuera de la escritura podía seguir siendo solamente una experiencia mía.

Ocurrió muchos años después de aquellas revistas. Caminaba de noche por una zona rural, pasando Villaguay. No recuerdo la hora exacta. Recuerdo, sí, la oscuridad.

Era una noche espesa.

El campo se extendía a ambos lados del camino y apenas había luces. Caminaba sin apuro, escuchando mis pasos y algún sonido lejano que no podía identificar.

Entonces apareció una luz. Primero fue pequeña. Pensé que podía ser un vehículo.

Después comenzó a crecer.

No se acercaba como algo que viniera desde lejos. Crecía directamente delante de mí, hasta volverse incandescente. En pocos segundos ocupó una parte enorme del campo visual.

Y se movía.

A una velocidad que todavía hoy no puedo comparar con nada que conozca. No era la velocidad de un avión ni la de un automóvil. Era como si el espacio no ofreciera resistencia.

Me quedé quieto.

Lo extraño es que no sentí miedo.

Durante un instante pensé en aquellas revistas que mi viejo me compraba cuando era chico. Pensé en las fotografías y en las historias que entonces parecían pertenecer a un mundo completamente separado del mío. Ahora aquello estaba delante de mí.

La luz parpadeó. Una vez. Y desapareció.

No se alejó. No se hizo pequeña. No se perdió en el horizonte.

Desapareció.

Quedé mirando el lugar vacío.

Y entonces ocurrió algo que todavía no sé cómo nombrar: la energía quedó en el aire.

No era una imagen que permaneciera en mis ojos. Era una especie de alteración del espacio. Una vibración sin sonido. Algo había desaparecido, pero su desaparición todavía estaba presente.

Seguí caminando.

Nunca supe qué había visto.

Muchos años después encontré una de aquellas revistas de mi infancia. Estaba vieja, amarillenta, con las hojas dobladas. La había conservado mi padre entre otras cosas que nadie había vuelto a mirar.

La abrí.

No recordaba ese ejemplar. Pasé algunas páginas hasta encontrar una fotografía. Me quedé inmóvil.

Era la misma luz. No parecida. La misma.

Miré el pie de foto. La fotografía había sido tomada en una zona rural de Entre Ríos. La fecha era anterior a aquella noche de Villaguay.

En el margen de la página había una anotación a lápiz. Reconocí la letra de mi viejo.

Decía:

“Esto lo vimos nosotros.”

No había ninguna otra explicación.

Desde entonces hay algo que me inquieta más que aquella luz. No sé si aquella noche vi algo que nunca había visto o si reconocí algo que, de algún modo, ya estaba en mí.

Por eso le escribo, doctor.

No para pedirle una explicación sobre los ovnis. Tampoco para preguntarle si aquello era posible según la física. Le escribo porque usted trabaja, desde otro lugar, sobre preguntas que obligan a pensar qué significa que algo pueda existir, ser observado, descrito o incluso imaginado.

Yo sólo tengo una experiencia.

Una luz. Un campo cerca de Villaguay. Una revista vieja.

La letra de mi padre.

Y una fecha que no debería estar ahí. Quizás todo tenga una explicación sencilla. Pero hay algo que no consigo resolver. Durante años pensé que aquella noche había visto una luz.

Ahora empiezo a sospechar que lo verdaderamente extraño fue otra cosa:

que cuando la vi, tuve la sensación de estar recordando algo que todavía no había vivido.

Atentamente,

JN

imagen. IA

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