Asistía yo a una disertación, y llegaba tarde. El expositor hablaba de los caminos que uno elije en la vida.

Inmediatamente me transporté, me abstraje en mis propios pensamientos. Porque también nosotros en nuestro cerebro tenemos memorias en forma de senderos, de hilos, tristes o felices que de vez en cuando transitamos.

(En tanto el disertante hablaba de los caminos que el hombre ha construido para hacer más fácil la vida). Pensé en las vías de la Antigua Roma, vías rutas que aún persisten, existen, miles de años después, en Alemania, en el norte de Italia, en España, en Portugal. Y pensé en otros caminos: la «Muralla China», miles de turistas la visitan regularmente. Y hay otras rutas, rutas invisibles, pero que están y aún se transitan.

Hay un proverbio que dice: «No he podido hallar el camino de la serpiente sobre la roca, ni el sendero de un barco sobre el agua, ni la ruta de un ave sobre el cielo». También la luna tiene un camino, y el sol, y nuestro planeta, por eso son predecibles . El hombre ha construido otros senderos como las vías del tren, acortamos distancias, hacemos más cómodo el viaje (el viaje por la vida). Los caminos construidos por el hombre han cumplido diversos fines, no muchos.

Algunos para la guerra y la conquista, otros para huir. Otras rutas para hacer fácil el acceso a ciudades turísticas, otros senderos de barcos, de aviones, de helicópteros para hacer fácil la ayuda humanitaria. La naturaleza y el mundo artificial (nuestros caminos y puentes) por supuesto no son realidad sino en cuanto significan, funcionan, interesan y motivan y nos mueven a andar a transitar, y a partir de ello se van configurando los demás niveles artificiales y estéticos de nuestro mundo humano

(Asistía yo a una disertación, y llegaba tarde). A escala humana no hay cosas definitivamente hechas, ni paisajes, ni terrenos, ni vivientes, sino que cada grupo social, cada etnia, cada generación en el tiempo hace brotar de su propio mundo con intereses y acentos diferentes sobre las geografías y el terreno su densidad simbólica y significante. Y ni siquiera la materia es algo conocible con noción precisa. Solo le atribuimos tres conjuntos de propiedades diferentes y comportamientos. La gravedad (su peso), su magnetismo (o atractivo) y su densidad (débil o fuerte).

Pienso en sus rutas, puentes, caminos o senderos. Por eso existe el fenómeno desconcertante de cambio contingente y constante, porque el paisaje va cambiando en el tiempo, y así también es la diversa «autocomprensión del hombre», de cada tipo y clase de ser humano: hombre, mujer, joven o viejo, operario o intelectual, artista o comerciante, y esa es la historia que es praxis y que es palpable, que es tangible, que opera y modifica materias, y que no conocemos de entrada en su entramado directamente, sino en experimentarla, transitarla, andarla y por los recursos artificiales con los que en ella operamos.

Yo sigo preguntando: ¿Qué es conocer y pensar?

Elijah Pan

Photo by Kau011fan Karatay on Pexels.com

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