Solicitaron información sobre la identidad real de las personas que incitaron a torturar a jóvenes de “La Cámpora”

Uno de los militantes de La Cámpora, que se sintió amenazado por el mensaje publicado a través de Facebook, recomendó a los autores del mismo: “Que se metan en política, en el partido que sea y con la ideología que sea”.

A raíz de los comentarios intimidantes de un grupo de jóvenes de Concordia, que proponían que a militantes de “La Cámpora” de Concordia, habría que “hacerlos arrodillar manitos en la nuca y el cargador del FAL en el pecho”, los agredidos radicaron este viernes la correspondiente denuncia en la justicia local con el objetivo de conocer las identidades de quienes profirieron las amenazas y agravios, donde según la identificación de la red social corresponden a Lucía Lenon, Cristian Peliquero y Leon Bonazola, este último -según cuenta en su perfil- aspirante a la escuela de oficiales de la Fuerza Aérea.

Todo se inició con una fotografía donde un grupo de jóvenes kirchneristas aparecían estampando un grafiti. Entre ellos se lo ve a Francisco Benavente, estudiante secundario del último año, quien remarcó que contaban con la autorización de la propietaria del muro y que al ver los comentarios de otros jóvenes “mi primera reacción fue de impacto” ya que hablaban de armas de guerra e inclusive de ponerles “el borcego en la cabeza”, reconociendo que “ver ese tipo de mensajes no era nada lindo, aunque después me causó gracia porque queda demostrado el nivel de intolerancia e ignorancia que tienen”. Consultado sobre la identidad de los comentaristas, Benavente subrayó: “Conozco a uno que iba a mi ex escuela, la Técnica Nº 1 y al otro lo he visto pero, personalmente, no he tenido amistad ni nada”.

Fue tras ello que el joven militante graficó la sorpresa que se llevó al leer esos dichos, “porque pueden estar en desacuerdo y tener un intercambio conmigo sin insultos y sin agravios y no llamar a la violencia como están haciendo con esos comentarios” y añadió que lo que observaba como trasfondo era que “estos sectores de la derecha instan a la violencia, atacando a La Cámpora por hacer un grafiti reclamando y pidiendo que se respete la democracia”, por estos motivos es que consideró “importante iniciar una causa penal”, buscando dejar asentado estos hechos, aunque ya fueron eliminados de la red social.

Francisco subrayó que “para el muro donde se pintó (el grafitti) se le pidió permiso previamente a la dueña de casa y la señora nos dio la autorización”, para insistir que “me preocupa la violencia con la que se insta desde estos sectores”, proponiendo que en lugar de estos agravios, los jóvenes aporten a la democracia desde los partidos políticos más afines. Benavente señaló que “sería espectacular que se metan en política, en el partido que sea, con la ideología que sea, mientras se apresten al diálogo y se entablen debates, siendo capaces de establecer una conversación adulta porque esto enriquece a la democracia”.

Sobre su ingreso a la política, Benavente narró que fue a inicios del año 2010, luego del conflicto con el sector agropecuario por la sanción de la 125. “Me interesé mucho desde los 16 años y comencé a militar a favor de este proyecto pero no en una agrupación, sino primero en forma personal porque veía lo que estaba pasando” afirmó. “Soy referente secundario en “La Cámpora” en mi actual escuela Guillermo Bugatti y tenemos 9 jóvenes ahí militando, pero en general somos alrededor de 30”, amplió el muchacho que cursa su último año de secundaria y que además realiza prácticas laborales en un estudio jurídico, porque aspira a seguir una carrera universitaria vinculada a esa rama.

“Mi abuelo militaba en la UCR. El viene del Yrigoyenismo y eso me llevó a militar en política. Mi padre también participó (siempre en la UCR), pero soy yo el primer peronista de esta generación”, dijo sonriendo y aceptando que era “la oveja negra familiar”.

Consultado sobre qué tipo de respuestas obtiene cuando invita a otros jóvenes a la participación militante y contestó que “algunos se interesan en ver en qué ando y después se enganchan porque ven una durabilidad en las acciones. Ahí pueden opinar y tener incentivo a participar, pero también cuando ves comentar u opinar a otros compañeros te quedás con la boca abierta del desconocimiento que tienen y hasta a veces entramos en fuertes debates”.

Fuente: Diario Río Uruguay

(La Nota digital)