Alrededor de 400 familias fueron afectadas por la lluvia

En Paraná, las fuertes tormentas que se sucedieron en los últimos días provocaron que numerosos barrios sufrieran anegamientos y la voladura de techos en sus hogares. Los más perjudicados fueron los pobladores linderos a los arroyos, en especial, al Antoñico. A esto hay que sumar los daños en la infraestructura urbana.

Los equipos municipales asistieron ininterrumpidamente durante la noche del lunes y la madrugada del martes a los damnificados por el temporal. Según informó a EL DIARIO el secretario de Desarrollo Social del Municipio, Fernando Báez, “no son menos de 400 las familias afectadas por las aguas y el viento”. El trabajo fue coordinado con la Policía y dependencias de la Provincia y la Nación.

El funcionario agregó que “la trama de los requerimientos coincide con la trama de los sectores más vulnerables”. Precisamente, los barrios y asentamientos donde habita la población más desamparada se encuentran en las inmediaciones de las cuencas hídricas que atraviesan la ciudad.

La saturación del suelo a partir de la caída de cientos de milímetros en poco tiempo hizo que los cursos se desborden y provoquen los anegamientos. A su vez, esto provocó que el agua se retire lentamente de la ciudad. El viento, por su parte, fue la causa de la voladura de chapas.

Las inundaciones obligaron a la evacuación de 20 personas que fueron alojadas en el refugio del Club Peñarol. Los afectados pertenecen al barrio Scapellato y a la zona de Ramírez sur. Ayer, luego de los controles sanitarios pertinentes (hecho por los profesionales de la Dirección de Salud), esta gente pudo volver a sus hogares. En la revisión médica se detectó que una niña necesitaba una medicación específica que finalmente fue gestionada en el Hospital San Roque.

Trabajos. Están abocados a la tarea de asistir a los afectados unos 50 empleados municipales de las áreas de Desarrollo Social y Protección Civil. La asistencia a los damnificados consiste en la entrega de colchones, frazadas, ropa, calzados, nylon (para los cobertizos temporarios) y comida. Esta semana también se distribuirán chapas.

A su vez, se trabajó con bombas de desagote para librar del agua a las viviendas inundadas.

La faena social fue acompañada por otras áreas técnicas como Obras Sanitarias y Conservación Vial. “Se trata de un trabajo integral de abordaje”, explicó Báez y añadió que “mitigar los efectos de la lluvia va a llevar semanas”. En vistas a esta labor para los próximos días, desde Desarrollo Social ya comenzaron las reuniones con las vecinales de los barrios más afectados.

La intendenta, Blanca Osuna, estuvo ayer en uno de los cruces del arroyo Colorado en el barrio Scapellato. Allí habló con los ciudadanos y dirigió las medidas de contingencia.

Protocolo. En la reunión de la Junta Municipal de Protección Civil se dialogó sobre la posibilidad de aplicar un protocolo de acción ante situaciones de emergencia climática.

Al respecto, Báez dijo a esta Hoja que para pensar en un protocolo primero hay que resolver algunos pasos anteriores. Por ejemplo, determinar un mapa del riesgo a partir del cual se puedan planificar los procedimientos. Señaló que se está trabajando sobre este asunto en el marco del programa de Ciudades Emergentes y Sostenibles que financia el Banco Interamericano de Desarrollo.

La referencia más cercana que existe en la región es Santa Fe. Luego de las grandes inundaciones la Municipalidad de esa ciudad empezó a planificar formas coordinadas de actuar ante las eventualidades climáticas.

Barrios. Entre los barrios afectados se encuentran Juan Pablo II, Santa Lucía, La Milagrosa, Barrio Incone, Illia, CGT, La Delfina, Anacleto Medina, Bajada Grande, Belgrano, 20 de Junio, Giacchino, Villa 351, Las Flores, El Morro, La Floresta, Los Arenales, Mosconi II, Libertad, El Radar, Tiro Federal, Gaucho Rivero, Parque Industrial, zona centro, Padre Kolbe, La Toma, Mercantil, Los Berros, Las Piedras.

Uno de los que registra mayores problemas es Capibá debido a que se encuentra en un valle de inundación. Por lo tanto, el agua no se va fácilmente. Hasta ayer no podían siquiera ingresar las máquinas viales para acondicionar los ingresos y caminos internos.

(La Nota digital)