“Vamos a crecer un punto por mes y vamos a llegar a las primarias con 22%, lo mismo que sacó Néstor en 2003″

Al ser elecciones simultáneas, aspira a que la intención de voto de Scioli migre a otras primarias y se desvíe hacia candidatos de perfil parecido, como Sergio Massa, Mauricio Macri y hasta Julio Cobos

EL PORTAL DE RICARDO DAVID

Mientras recorre el país con la esperanza de levantar en las encuestas, Sergio Urribarri ya definió varios ingredientes de la receta que aplicará para “profundizar el modelo” en caso de llegar a la Casa Rosada.

La creación de un instituto estatal de comercialización de granos, la segmentación de las retenciones y la redistribución de recursos a favor de las provincias son tres claves del plan que el gobernador de Entre Ríos tiene entre manos para conducir al país hacia lo que él imagina como una “etapa de desarrollo”.

Según confiaron dirigentes de su confianza, ésa es la agenda que intentará imponer el “Pato” en los próximos meses, un período fundamental para dejar de ser un mero precandidato y convertirse en un candidato competitivo. Es también un giro en su campaña: una forma de hablar del futuro y no quedar, como hasta ahora, anclado en la defensa de la “década ganada”.

Más consciente que nadie de los escasos seis puntos de intención de voto que le adjudican las encuestas, Urribarri sabe que su futuro está atado a la suerte del gobierno nacional, a la de Cristina Kirchner, cuyo liderazgo promete garantizar más allá de 2015.

Cree que los candidatos “del palo” tienen razones para mantener el optimismo: espera que, a más tardar, para el último trimestre del año la economía se reactive con fuerza. Así se lo pronosticaron varios economistas (oficialistas y también opositores) que lo visitaron en su despacho de la Casa de Entre Ríos, sobre la calle Suipacha, en Buenos Aires.

En el escenario ideal, el que sueña cada vez que aprovecha sus habituales viajes en helicóptero para una rápida siesta, él enfrentaría mano a mano a Daniel Scioli en las elecciones primarias del oficialismo.

Piensa que para derrotar al gobernador bonaerense el cristinismo debería concentrar el voto en un solo candidato. Esa decisión, sabe, sólo podría imponerla la “jefa”, pero él trabaja para favorecer ese escenario y tiene clara la parte que le toca: llegar a la previa de las PASO con una buena ventaja sobre el resto de los candidatos del kirchnerismo puro.

“Vamos a crecer un punto por mes y vamos a llegar a las primarias con 22%, lo mismo que sacó Néstor en 2003”, les dice Urribarri a sus colaboradores. Al ser elecciones simultáneas, aspira a que la intención de voto de Scioli migre a otras primarias y se desvíe hacia candidatos de perfil parecido, como Sergio Massa, Mauricio Macri y hasta Julio Cobos.

Para recorrer el camino que lo separa de esa victoria soñada, apuesta a revertir el bajo nivel de conocimiento que tiene en el electorado, lo que considera su principal déficit, sobre todo en comparación con el precandidato que le disputa el lugar de contendiente de Scioli: el ministro del Interior, Florencio Randazzo.
Con ese objetivo, intensificará las recorridas de campaña que en el último mes lo llevaron a Mar del Plata, Santa Cruz, Mendoza, Santiago del Estero, La Matanza, Campana y San Antonio de Areco.

Cocina además un plato fuerte para dar un claro mensaje de continuidad en la política de integración regional: negocia reuniones bilaterales con Lula da Silva, Evo Morales y Rafael Correa.

En sus recorridas por el interior, repetirá que el crecimiento registrado en Entre Ríos “es la mejor expresión del modelo” e irá desplegando su receta para “profundizar el proyecto”. Es un esquema que tiene como puntales a la industria petrolera y a la agricultura, y que prevé una reasignación fuerte de recursos a favor de las provincias.

Urribarri se muestra convencido de que la actividad de YPF, en especial en Vaca Muerta, asegurará el autoabastecimiento energético en poco tiempo y garantizará el desarrollo de las provincias petroleras. En materia agropecuaria, apuesta a intensificar los intercambios comerciales con Asia y África.

Trabaja además en una propuesta de alto impacto: fundar un instituto estatal de comercialización de granos, para que el Estado pueda intervenir en el mercado. No como un organismo monopólico, al estilo de la extinta Junta Nacional de Granos, sino como un operador más del mercado, pero con capacidad para fijar precios de referencia.

Estudia en paralelo la creación de una especie de “regalía agropecuaria”, un “reconocimiento” por el “uso del suelo” que permitiría reasignar a las provincias productoras recursos que hoy se queda la Nación. El paquete de medidas para el campo se completa con la segmentación de las retenciones, un reclamo de buena parte de las entidades del sector al que el Gobierno nunca accedió.

En sus visitas de campaña, Urribarri empezará a plantear también la necesidad de que las provincias tengan mayor injerencia en una materia de competencia exclusiva de la Nación: las emisiones de moneda dispuestas por el Banco Central. Piensa en la posibilidad de formar un cuerpo colegiado para decidir la aplicación de esos “nuevos recursos”.

Esta última idea es otro guiño a los gobernadores, a quienes intentará conquistar en los meses previos a las PASO y de cuyo respaldo dependerá también si la receta se plasmará en una plataforma de gobierno o si se perderá en los recovecos de la historia como meras intenciones de un precandidato.

(La Nota digital)