Suplemento Literario N° 50: erotismo capitalino

«Él no sabia quien era Frida Kahlo/ pero sus dedos eran sabios».

A un bello inculto

Eros, amigo mío

Él no sabia quien era Frida Kahlo
pero sus dedos eran sabios.
Berlioz iba inundando las paredes
y presentí que la marcha del suplicio
multiplicaría mi orgasmo.

Él confesó que le gustaba todo
y más que todo,
lo innoble, lo obsceno, lo sagrado.
Las casas que tan solo se murmuran
a oscuras,
lo que nadie había escuchado.

Era como una estatua desbordante
en músculos tensados.
Entonces, me juré, que jamás nunca,
le contaría quien era Frida Kahlo.

* Stella Berduc (1936)

En 1.987 la editorial de Entre Ríos editó “Desde Camila”, 1° poemario publicado.

Foto: Diario Uno

(La Nota digital)

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