R. P.

El señor Rogelio Frigerio, ministro del Interior y delegado de él mismo para asuntos ‘especiales’ en Entre Ríos debería preocuparse más que por la supuesta imitación del formato de campaña que el kirchnerismo haría del PRO, por las peores y más repudiables prácticas que él está importando del kirchnerismo. ¿Acaso no es una práctica antidemocrática y fascistoide apretar por sí o por interpósita persona a dirigentes de partidos que integran Cambiemos y que eligieron libremente competir en las PASO con la lista que él y Atilio Benedetti -UCR frigeriodependiente- conformaron en una reunión efectuada en una cabina de teléfonos?

¿Acaso no es una práctica antidemocrática, más emparentada con la noción de partido único, invocar al presidente Mauricio Macri para desalentar en todas las provincias la disputa dentro de Cambiemos a la instancia de las PASO?

¿Acaso no es una práctica bien propia del kirchnerismo más que de la nueva política que usted dice representar -después de haber pasado largos años bajo el influjo del peronismo menemista del que proviene-, apretar dirigentes de Cambiemos que optaron por competir con no mandar un peso para la obra pública de sus municipios?

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Usted, señor ministro, es un atrevido visceral porque no respeta ni las libertades propias de ejercer el derecho a ser elegido ni las autonomías de cada distrito.

Si su voluntad o la de su jefe político fue la de imponer lista única en esta provincia, debo decirle con absoluta franqueza que sus gestiones han sido un rotundo fracaso y tal situación trasunta que aún quedan dirigentes en quienes las convicciones pesan mucho más que las conveniencias y que la dignidad es, para algunos, un valor irrenunciable.

No se preocupe tanto por sus adversarios externos, sino más bien ocúpese de garantizar que en Cambiemos las prácticas de la nueva política sean una suerte de categoría histórica y no sólo un slogan de ocasión.

Los entrerrianos sabemos bien qué hacer, cómo, cuándo y con quién. No necesitamos que un iluminado venga a imponer con la fuerza y prepotencia de una cuantiosa billetera de dineros públicos un disciplinamiento partidario a la medida de caprichos y exigencias foráneas.

Quizás a usted, por su formación justicialista, le resulte un tanto difícil entender que en determinados ámbitos o espacios políticos las candidaturas puestas a dedo no tienen buena prensa ni gozan de respeto ni aceptación. No lo tome a mal y considérelo un consejo de buen entrerriano.

(La Nota digital)

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