Persía (2)

S. Kanchelsky.

 

Maestros de Los que ya no están

 

 

Amanece templado, otro veinticuatro de marzo…
El viento, itinerante, va cambiando Las consignas de lugar
aunque éstas permanezcan consagradas, incorruptibles, intactas todas
¡en el mismísimo Pedestal de Las Humanidades!
con tanta Altura y Claridad,
¡con tantas ganas de realizar lo que se llama Dignidad!
que no alcanzan estas bestias que se quedan en sus casas,
no alcanzan los que insinúan que acá no pasa nada para acallar
el más agudo sonido,
el más doloroso grito,
el gemido impertérrito de La Historia…

 

¡Oh!, ¡Juremos Con Gloria! morir: ¡pero que así sea!
que no nos ilusionen más ,por favor, ni nos traicionen nunca por detrás.
¡Que no nos quiten la vida en medio de la política!
porque La política preserva La lealtad de un Espíritu de Comunidad…
Este país lastimosamente se erige sobre la base del odio
y la desconfianza vital hacia el conciudadano,
sin darnos cuenta, ¡Compatriotas!, que la Fuerza de Los Acontecimientos quiso
elegirnos indistintos para poblar este Bendito Continente,
para ser
Lo que él elige que seamos…

 

No obstante la mirada se turba, por eso quiero agradecer
con divino énfasis ¡al pueblo de Egipto!
¡por habérsela jugado por La Humanidad entera!:
“la derrota no se vende, y la victoria no se compra”…
“¡Seamos Libres de los tiranos del porvenir!”
Además, un Sincero Abrazo y Mis Más Profundas Condolencias
al Honorable Pueblo del Glorioso Japón
que aguantó, con Orgullo e Hidalguía
¡miles de millones de moléculas radioactivas! en sus aguas y en sus comidas
¡y se mordieron los labios!,y se la bancaron
¡y se levantaron a trabajar todos los días!
siendo Ejemplo Mundial, para todos nosotros
y tal vez Maestros de Los que ya no están…

 

Amanece templado, fuera del tiempo, otro veinticuatro de marzo.

 

 

 

(La Nota digital)

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