Persía (final)

S. Kanchelsky

Éxodo de Fukushima

Gravitando en derredor del gran círculo cuántico
que vuelve inerte al espíritu y la materia
todavía puede leerse, en las afueras de Fukushima
la moral de aquéllas gentes abatidas por la carencia
entre helechos grisáceos, y petrificadas hiedras
prefirieron el campamento, al pendenciero hospital.

Talladas en piedra yacen las palabras de los sobrevivientes a la tragedia
de la vida que llevaron, que a sí mismos transmitieron
cuando aún podían recordar
en críptica reseña…

“Sobrevivimos como podemos.
El frío se apropia del cuerpo.
Dejamos la ropa en el camino
Y algo muchísimo más valioso
Irremediablemente se pierde.”

“Sobrevivimos como podemos.
Todo se reduce a lo más mínimo.
El más mínimo y lento latido
La estruendosa irrupción
De los más mínimos ruidos.”

“Sobrevivimos como podemos.
Cada uno apela a lo que necesita.
Cada uno es ley con un sesgo particular
Una experiencia intransferible
En el apartheid del límite de la vida.”

“Sobrevivimos como podemos.
Hacemos de cada día un desafío.
De cada mañana todavía un porvenir.
En cada noche una ilusión óptica
Con la soledad radiante de las estrellas.”

“Como podemos
Tratamos de pasar desapercibidos
Durante las horas, forzado repliego.”

Un aire calmo que trae reposo ingresa por la ventana ya no amurallada
cerca de lo que fuera aquél recluso campamento…

COMENTARIO DEL AUTOR

El libro Persía (opúscusculo filacteria) narra el trasfondo de una historia que lo atraviesa, la historia de cualquiera de nosotros en condición de supervivencia, luego de haber disfrutado las mieles de la civilización y sus consecuencias, que son las que, precisamente, nos llevan a tal errante condición: los azolados por catástrofes tanto geológicas como ambientales, los azotados asimismo por las condiciones barbáricas que se desprenden de tal combinación.

A lo que le sucede al conjunto del todo social lo plasma “Éxodo de Fukushima”.

Al carácter intransferible del lamento en soledad, “La materia”.

En el libro hay páginas que al parecer de vista pierden la cordura de la hilaridad, mas es sólo una ilusión… En Persía persiste el trasfondo de sensaciones que nos atraviesan, heridas por el clima de violencia y marginalidad que a casi todos nos rige.

Ilustración: Leonardo Maldonado

(La Nota digital)

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