Suplemento Literario Nº 83

Mirella Frank

Transitando a Willy Harvey.

Dos libros recogen el trabajo del poeta rosarino Willy Harvey (1931-1982): “El riesgo de lo vivo” (1976) e “Imágenes de asedio” (2011). Según nos cuenta la escritora Alicia Salinas, la obra reunida del poeta se editará próximamente.

“Contemporáneo de Hugo Padeletti, Aldo Oliva y Rubén Sevlever, fue dueño de una voz genuina y visceral. Acaso tragada por el personaje de artista maldito que desde mediados del siglo pasado trajinó Rosario ―sobre todo en el filo de sus bares― y terminó sus días en la calle”, agrega Salinas. Transcribimos aquí tres poemas que nos acercan al planeta Harvey.

 

De la lluvia

 

La luz de su narcótico
envanece y distrae
las perturbadas humaredas del sueño

y asediados sortilegios de orgullo
besos trémulos
emigrantes sin vocación sin dádiva
recuperan el ruego
límite de asombro.

Lo bello en la lluvia hace rodar orígenes
distribuye en los ojos tactos de inocencia

y perdidos rituales
muchachas canciones
ceniza de leyendas
rodadas caricias
espectros en la niñez antigua del relámpago.

Diosa del ser de lo mudable
que verifica
que nutre y testimonia
de la germinación y el llanto.
Cabellera y lenguaje
lento oscilar por el azul sonámbulo.
En lo que embellece está su reino
recitando sílabas vibrantes
en las aluviales sumas del azar
la noche o el destino.

Irrumpe en la memoria de estrella enamorada
instala acueductos de insomnio
hábiles secuencias del vértigo y la noche.
Un sobresalto de voces en medio de la hora
un círculo de hechizo
coronan el antiguo estupor
la sombra el ritmo
prefijo desnudo
relato de lo inmóvil.

Diálogo de mariposa trémula.
Cristal y augurio
manantial de alimento
y regocijo de ensueño.

 

 

Alucinación

 

Me obsesiona el recuerdo:
grito de pieles
repitiendo ceremonias,
ansiedades del yo,
sueños que caen.
A veces,
en la necesidad o la cópula,
su insolente crecer.

Un grito, sí, la cólera,
como mirada abrazando en la intemperie
la sed que precede su eclosión en acto.

Caída insomne a causa de saturaciones,
danza de los rostros
en la hoguera constante del silencio.

Me apasiona lo vivo si lo pienso en alma,
viento batido por prestigio de bestia
cansado de anidar en tanto desapego.

Mundo ritual a mí encadenado
jugando su verdad,
como azar demolido

ante el lento susurro de las voces.

 

 

Gestación

 

 

Un esqueleto de tiempo merodea mi interior
piel de pena y látigo de asombro
vocabulario virgen o diálogo de amantes
antiguas cicatrices que invoco todavía
acelerando el ritmo
su gestación en crueles crepúsculos de asedio.

A bocanadas de sal y sangre
arraigo en la belleza
extendiendo
entre llamas o trozos de epopeya
su apresurado almanaque de fábula.

Máscaras de hallazgo
que atiendo y descifro
desde el herido límite de estupor y sombra.

Inventando señales
arenas
fetiches
desatadas ceremonias
órbitas irrecuperables
y teoremas de sueño.

 

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Fuente: La Nota digital

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